¿Quién iba a pensar que tanta felicidad cabía en un pecho tan pequeño? Que una simple sonrisa, una mirada, podía decir tanto con tan poco. Que tendría un almacén tan grande como para guardar todos los buenos momentos que me diste. ¿Quién iba a pensar que una simple persona podría cambiar un mundo? Y es que ya nada es igual. Mi mundo no es el mismo. Los días son distintos, las noches diferentes, mis sentimientos no son los mismos... desde que apareciste. Desde que apareciste los días son más cortos, las semanas duran menos y los meses corren. El tiempo vuela a tu lado. Y lo celebro. Celebro cada segundo de sonrisas, abrazos, besos y caricias, porque cambiaron un mundo, un tiempo y una vida.
Todo por construir.