La luz estaba apagada. No tenía valor para encenderla. Ni fuerzas. Decidió que empezaría a vivir en la oscuridad. Trataba de escapar de él mismo. Y en esto empezó a pensar, cuando los tiempos eran mejores, cuando brillaba el Sol y cuando ella estaba ahí.
Recordaba aquella primera vez, cuando la miró a los ojos. Se le escapó una sonrisa. Él la contemplaba en silencio, como embobado, pasaba el tiempo. Ella no se daba cuenta, hablaba con sus amigas. No era consciente de que él pensaba qué hacerla, dibujaba momentos increíbles al lado de aquella chica. Escribía su historia. Mientras simplemente la miraba a los ojos. Ella aún no había reparado en él. Él ya había vivido una vida a su lado, en un instante. Se había perdido en su mirada.
Ella se fue, con sus amigas. Él olvidó qué había ido a hacer allí hasta el momento de presenciarla.
Volvió a casa, sin fuerzas. Había conocido a su amor, era una desconocida, mientras que para ella, no existía siquiera. Su historia duró lo que dura un cigarro.
Se tiró en la cama. Su llama se fue apagando. Había más peces en el mar. Él había decidido colgar la caña.
Y mientras seguía en la oscuridad, una lágrima resbaló por su cara, mientras se repetía una y otra vez "¿Por qué me cegó mi miedo?". Ella escapó sin saber que estaba haciéndolo, desapareció de los sueños, de aquel soñador sin alma.
Un abrazo
Le dió un abrazo. No fue un simple abrazo. Él lo sabía, y ella también. Sólo la rodeó fuertemente con sus brazos, pero ambos entendieron lo que significaba. "Te quiero, no estás sola. Aunque te marches, siempre estarás conmigo. No temas porque tenga que recogerte, nunca te dejaré caer. Callo, pero sabes que por dentro estoy gritando. Lo eres todo. Sonrío, me has enseñado a ser feliz, solo con mirarme, porque me enamoraste con una mirada y me conquistaste con una sonrisa. No te prometeré un Siempre, porque seguiré estando ahí cuando el Siempre haya transcurrido. Soy para ti."
Ella partió. Le abrumaba esa marea de sentimientos. Se sintió incapaz de corresponder ese amor. En realidad huía. Pero le echaría de menos. Le quería, pero no le quiso del mismo modo, sentía que le estaba fallando. Él se rompió un poco, pero consiguió sacar la entereza que le quedaba en una última sonrisa, no quería que ella le viese triste.
Ella era su Todo, y acababa de quedarse sin nada. Pero en el fondo sabía que no podría olvidarla. Tocó llorar tras su marcha. Sobrevivía, pero algo en él había muerto. Bebió para olvidar. Andó para huir. Siempre es más fácil huir que afrontar los problemas.
Él se convirtió en una sombra mas nunca la olvidó. Ella encontró otros brazos, pero nunca la abrazaron con tanta fuerza, ni volvieron a decirle tantas cosas con un simple silencio.
Ella partió. Le abrumaba esa marea de sentimientos. Se sintió incapaz de corresponder ese amor. En realidad huía. Pero le echaría de menos. Le quería, pero no le quiso del mismo modo, sentía que le estaba fallando. Él se rompió un poco, pero consiguió sacar la entereza que le quedaba en una última sonrisa, no quería que ella le viese triste.
Ella era su Todo, y acababa de quedarse sin nada. Pero en el fondo sabía que no podría olvidarla. Tocó llorar tras su marcha. Sobrevivía, pero algo en él había muerto. Bebió para olvidar. Andó para huir. Siempre es más fácil huir que afrontar los problemas.
Él se convirtió en una sombra mas nunca la olvidó. Ella encontró otros brazos, pero nunca la abrazaron con tanta fuerza, ni volvieron a decirle tantas cosas con un simple silencio.
Amanecer
Vivimos tantos amaneceres que ya no nos sorprende ver salir el Sol cada mañana.
Nos abrazamos durante tantos atardeceres que ya no alzábamos la vista para ver la puesta de Sol.
Es una pena. Todo pasa en esta vida, pero lo único que está siempre ahí, es lo primero a lo que dejamos de darle importancia. Volveremos a echar de menos los amaneceres cuando empecemos a dormir tanto tiempo, intentando huir del mundo, que dejemos de ver el Sol salir. Recordaremos con nostalgia los paisajes dibujados cada atardecer, que simbolizaba el pasar de las horas, cuando tengamos los ojos tan llenos de lágrimas que no seamos capaces de ver al Sol ocultarse.
Cambiaremos de amores, cambiaremos de amigos... pero hay algo que nunca nos podrán quitar, a nosotros mismos. Ese es nuestro verdadero Sol.
Una sonrisa, por todos aquellos que siguieron riendo cuando tocaba llorar, trataban de hacer un poco más feliz el mundo.
Nos abrazamos durante tantos atardeceres que ya no alzábamos la vista para ver la puesta de Sol.
Es una pena. Todo pasa en esta vida, pero lo único que está siempre ahí, es lo primero a lo que dejamos de darle importancia. Volveremos a echar de menos los amaneceres cuando empecemos a dormir tanto tiempo, intentando huir del mundo, que dejemos de ver el Sol salir. Recordaremos con nostalgia los paisajes dibujados cada atardecer, que simbolizaba el pasar de las horas, cuando tengamos los ojos tan llenos de lágrimas que no seamos capaces de ver al Sol ocultarse.
Cambiaremos de amores, cambiaremos de amigos... pero hay algo que nunca nos podrán quitar, a nosotros mismos. Ese es nuestro verdadero Sol.
Una sonrisa, por todos aquellos que siguieron riendo cuando tocaba llorar, trataban de hacer un poco más feliz el mundo.
¿Hace cuánto que no te digo que te quiero?
-¿Hace cuánto que no te digo que te quiero?
-Las palabras se las lleva el viento.
-Sí, pero lo que yo siento va más allá. Cuando a veces me veo reflejado en tus ojos, parezco tan grande... como si no fuese normal, como si fuese un superhéroe. Puede que no rescate damiselas en apuros, pero ¡eh!, soy el encargado de hacerte feliz, hacerte sonreir mientras seco tus lágrimas, de protegerte cual fortaleza cuando te abrazo. Soy para ti.
-Lo consigues cada día. Ahora sí que soy feliz, gracias a ti, y por eso te quiero más y más cada día. ¿Y tú, eres feliz?
-Soy tan feliz que a veces dudo de haberlo sido antes de conocerte. Saberme pensado por ti, es mejor que una suave brisa en un día de sofocante calor. Creía entender los abrazos, pero me enseñaste la fuerza que escondían, capaz de alegrar el alma más sombría. Verte jugar con tu pelo o colocarte ese flequillo tan alocado, ver cómo vuela al viento, eso, eso me vuelve loco, me da vida. Me has enseñado a escribir la palabra "locura" con cada beso que me has dado. Y si tengo que darte una nota, te daría un 14, pero se sale de la escala, y un 10 se que no te haría tanta ilusión. Así que eres mi 9.
-Buenos días mi niño.
-Ahora sí que son buenos, a tu lado.
-Las palabras se las lleva el viento.
-Sí, pero lo que yo siento va más allá. Cuando a veces me veo reflejado en tus ojos, parezco tan grande... como si no fuese normal, como si fuese un superhéroe. Puede que no rescate damiselas en apuros, pero ¡eh!, soy el encargado de hacerte feliz, hacerte sonreir mientras seco tus lágrimas, de protegerte cual fortaleza cuando te abrazo. Soy para ti.
-Lo consigues cada día. Ahora sí que soy feliz, gracias a ti, y por eso te quiero más y más cada día. ¿Y tú, eres feliz?
-Soy tan feliz que a veces dudo de haberlo sido antes de conocerte. Saberme pensado por ti, es mejor que una suave brisa en un día de sofocante calor. Creía entender los abrazos, pero me enseñaste la fuerza que escondían, capaz de alegrar el alma más sombría. Verte jugar con tu pelo o colocarte ese flequillo tan alocado, ver cómo vuela al viento, eso, eso me vuelve loco, me da vida. Me has enseñado a escribir la palabra "locura" con cada beso que me has dado. Y si tengo que darte una nota, te daría un 14, pero se sale de la escala, y un 10 se que no te haría tanta ilusión. Así que eres mi 9.
-Buenos días mi niño.
-Ahora sí que son buenos, a tu lado.
Días de nubes y claros
"No te cambiaría ni aunque te tuviese repe", susurré mientras jugaba con su pelo. Cada segundo a su lado era tan único que llegué a pensar que ella era única. Nunca viví un mal momento estando a su lado. Si hacía frío, nos abrazábamos. Si llovía, nos besábamos bajo la lluvia. Lo más bonito de la lluvia era que ella llevase un paraguas, me daba una excusa más para pegarme a ella. Si mirábamos juntos al cielo, y esa noche no había estrellas, me bastaba con su sonrisa, mi luz. Cada momento era maravilloso. A su lado.
Ella tenía la certeza de que si en algún momento una lágrima caía por su mejilla, estuviese donde estuviese, yo iría a secar su carita de princesa, a alegrarla, a darle un abrazo. Debía saber que no estaba sola, yo estaría ahí.
¿Sabéis esa gente que dibuja corazones en el lugar de los puntos de las "i"? Desde que la conozco, mi historia se escribe con corazones sobre las "i".
Otros días, a pesar de saberte afortunado, no eres capaz de dibujar una sonrisa para ella, no te sale, y no es malo en absoluto. Tal vez te cueste porque tienes agujetas, agujetas de ser feliz. Y ese día solo necesitas parar, bajar el ritmo. Sé que debería ser feliz, estar feliz, porque no puedo quejarme. Pero a veces, unos viven en Enero, y otros ya han llegado a Agosto. Llevan ventaja, son felices, ¿quién no lo es en Verano?, pero al mismo tiempo, saben que el final está ya cerca. En cambio los habitantes de Enero, viven más relajados, queda aún un tiempo hasta poder disfrutar al ritmo de los de Agosto, pero a cambio, tienen más tiempo para aprender a disfrutar. Y no se si me explico.
Voy a ver si consigo dibujar alguna sonrisa, aun hay tiempo.
No todos los días brillará el Sol, pero tendremos la certeza de que, aunque nieve, el Sol estará ahí, esperando su momento.
Ella tenía la certeza de que si en algún momento una lágrima caía por su mejilla, estuviese donde estuviese, yo iría a secar su carita de princesa, a alegrarla, a darle un abrazo. Debía saber que no estaba sola, yo estaría ahí.
¿Sabéis esa gente que dibuja corazones en el lugar de los puntos de las "i"? Desde que la conozco, mi historia se escribe con corazones sobre las "i".
Otros días, a pesar de saberte afortunado, no eres capaz de dibujar una sonrisa para ella, no te sale, y no es malo en absoluto. Tal vez te cueste porque tienes agujetas, agujetas de ser feliz. Y ese día solo necesitas parar, bajar el ritmo. Sé que debería ser feliz, estar feliz, porque no puedo quejarme. Pero a veces, unos viven en Enero, y otros ya han llegado a Agosto. Llevan ventaja, son felices, ¿quién no lo es en Verano?, pero al mismo tiempo, saben que el final está ya cerca. En cambio los habitantes de Enero, viven más relajados, queda aún un tiempo hasta poder disfrutar al ritmo de los de Agosto, pero a cambio, tienen más tiempo para aprender a disfrutar. Y no se si me explico.
Voy a ver si consigo dibujar alguna sonrisa, aun hay tiempo.
No todos los días brillará el Sol, pero tendremos la certeza de que, aunque nieve, el Sol estará ahí, esperando su momento.
Fantasmas
Caminando bajo la lluvia. Andaba hacia ninguna parte. Sin rumbo. Reflexionaba acerca de todo, sin embargo, no pensaba en nada. Miraba a todas partes, sin detenerse a contemplar. Oía muchas cosas, no escuchaba ninguna.
Había perdido su meta. Un lugar hacia el cual dirigirse. No se paró para preguntar, era demasiado orgulloso.
Caminó hasta olvidar el motivo por el que lo hacía. No supo si estaba huyendo, o buscando algo.
Cuando hubo olvidado, volvió. Estaba empapado mas no le importaba.
No encontró nadie que le diera un abrazo y le dijese "todo saldrá bien". No creía necesitarlo. Se sentía único, estaba solo. Vivió como andó, sin detenerse, daba igual el tiempo y la compañía. No necesitó a nadie. Entendió que era demasiado bueno para pedir ayuda. Nadie le necesitó a él. Cuando partió, nadie lloró su marcha. No volvió. Nadie tuvo que olvidarlo, nadie lo recordaba.
Había perdido su meta. Un lugar hacia el cual dirigirse. No se paró para preguntar, era demasiado orgulloso.
Caminó hasta olvidar el motivo por el que lo hacía. No supo si estaba huyendo, o buscando algo.
Cuando hubo olvidado, volvió. Estaba empapado mas no le importaba.
No encontró nadie que le diera un abrazo y le dijese "todo saldrá bien". No creía necesitarlo. Se sentía único, estaba solo. Vivió como andó, sin detenerse, daba igual el tiempo y la compañía. No necesitó a nadie. Entendió que era demasiado bueno para pedir ayuda. Nadie le necesitó a él. Cuando partió, nadie lloró su marcha. No volvió. Nadie tuvo que olvidarlo, nadie lo recordaba.
Alas
En las buenas... y alegrándote en las malas.
Y asi fue. Así es.
Me daba alas. Sentía tocar el cielo. Me sentía incapaz de caer, ella no lo permitiría. Recordaba todas las sonrisas que me dedicó, las sonrisas que acompañaban su saludo, las sonrisas cuando le hacía cosquillas, las sonrisas tras cada beso, y las sonrisas simplemente porque era feliz. Porque me sentía motivo de su felicidad, por eso yo sonreía. Por eso la abrazaba.
Nunca quise imaginar un final. Supuse que sería como todas esas historias, cuando antes de morir ves un resumen de todos los buenos momentos de tu vida.
Cuando permití que se convirtiera en mi todo acepté lo que eso significaba. Sería la dueña de mis sonrisas, pero también lo sería de mis lágrimas. Sería mi daño, y mi cura.
Locura. Esa es la conclusión que saco de esto, de este sentimiento. Estoy loco, ella me vuelve loco. Yo no quiero más. Nunca imaginé tener tanto. En mi mejor sueño, ella nunca hubiera aparecido, porque es demasiado buena. Si hubiese aparecido, el sueño habría quedado muy falso, irreal. Me habría dado cuenta de que soñaba. Y bueno, dudo. Dudo de si todo es real. No me cabe todo lo que siento. Me callo, porque sino lo gritaría. La beso, para silenciarme. Agarro su mano porque mi mano está fría, y ella siempre me sujeta fuerte.
Si he de morir, me ahogaré en sus ojos. Son el lugar donde ni siquiera alcancé a desear pasar unas vacaciones. Y la quiero, sí. Supongo que la quiero. ¿Lo mejor? Que esto no ha terminado. No dibujaré un final feliz para esta historia. Porque no espero ningún final.
Me daba alas. Sentía tocar el cielo. Me sentía incapaz de caer, ella no lo permitiría. Recordaba todas las sonrisas que me dedicó, las sonrisas que acompañaban su saludo, las sonrisas cuando le hacía cosquillas, las sonrisas tras cada beso, y las sonrisas simplemente porque era feliz. Porque me sentía motivo de su felicidad, por eso yo sonreía. Por eso la abrazaba.
Nunca quise imaginar un final. Supuse que sería como todas esas historias, cuando antes de morir ves un resumen de todos los buenos momentos de tu vida.
Cuando permití que se convirtiera en mi todo acepté lo que eso significaba. Sería la dueña de mis sonrisas, pero también lo sería de mis lágrimas. Sería mi daño, y mi cura.
Locura. Esa es la conclusión que saco de esto, de este sentimiento. Estoy loco, ella me vuelve loco. Yo no quiero más. Nunca imaginé tener tanto. En mi mejor sueño, ella nunca hubiera aparecido, porque es demasiado buena. Si hubiese aparecido, el sueño habría quedado muy falso, irreal. Me habría dado cuenta de que soñaba. Y bueno, dudo. Dudo de si todo es real. No me cabe todo lo que siento. Me callo, porque sino lo gritaría. La beso, para silenciarme. Agarro su mano porque mi mano está fría, y ella siempre me sujeta fuerte.
Si he de morir, me ahogaré en sus ojos. Son el lugar donde ni siquiera alcancé a desear pasar unas vacaciones. Y la quiero, sí. Supongo que la quiero. ¿Lo mejor? Que esto no ha terminado. No dibujaré un final feliz para esta historia. Porque no espero ningún final.
Su tiempo. Mi tiempo. Nuestro tiempo.
El corazón me latía con fuerza, apresuradamente. Ella estaba apoyada sobre mi pecho mientras me cogía la mano con fuerza. Yo agarraba también su mano queriendo decirle "no pienso soltarte nunca", mientras acariciaba su pelo suavemente como si le susurrase "confía en mí". Y en esto se pasaban los segundos, los minutos, las horas y las citas. Queriéndonos.
A veces ella miraba su reloj, quizás confiando en que el tiempo no hubiese pasado, en que el final aun nos quedara lejos. Pero la hora de despedirse terminaba llegando siempre.
Cuando me decía adios, mi corazón se realentizaba, amenazaba con pararse, no quería que se fuera. Así que nos despedíamos con un beso, para endulzar ese adios.
Con el tiempo, logré amenizar los momentos sin ella. La extrañaba, pensaba en ella... pero veía sus fotos y nuestras fotos, y no se, como que me sentía menos solo. Miraba al cielo y me imaginaba mirándola a los ojos, esos ojos que me hipnotizaron desde el primer día. Al soñar, soñaba con su sonrisa, la sonrisa que se le dibujaba en la boca tras cada beso. Recordaba sus caricias.
Me enamoraba mientras estaba conmigo, y aprendí a sobrevivir cuando no la tenía a mi lado. De eso se trataba, de supervivencia. Tenía un buen motivo para seguir vivo: volver a verla.
A veces ella miraba su reloj, quizás confiando en que el tiempo no hubiese pasado, en que el final aun nos quedara lejos. Pero la hora de despedirse terminaba llegando siempre.
Cuando me decía adios, mi corazón se realentizaba, amenazaba con pararse, no quería que se fuera. Así que nos despedíamos con un beso, para endulzar ese adios.
Con el tiempo, logré amenizar los momentos sin ella. La extrañaba, pensaba en ella... pero veía sus fotos y nuestras fotos, y no se, como que me sentía menos solo. Miraba al cielo y me imaginaba mirándola a los ojos, esos ojos que me hipnotizaron desde el primer día. Al soñar, soñaba con su sonrisa, la sonrisa que se le dibujaba en la boca tras cada beso. Recordaba sus caricias.
Me enamoraba mientras estaba conmigo, y aprendí a sobrevivir cuando no la tenía a mi lado. De eso se trataba, de supervivencia. Tenía un buen motivo para seguir vivo: volver a verla.
Hola Octubre
Día 1 de Octubre. Todo un mes por delante. Un mes que será igual que el resto de los 10 que le precedieron este año. Igual que los 12 que se fueron el año pasado. Había quien decía eso de "no hay dos días iguales, pero todos los días lo mismo". Nos ilusiona pensar en nuestro futuro. Pensar en el qué vendrá. Pero dentro de 30 días el mes acabará, otro mes menos en nuestra vida, otro mes más. Y ¿Qué nos deja? Un Noviembre, que también comenzará con un día 1.
Cada mes tiene días especiales, para unos, cualquier viernes o sábado es especial. Otros tienen fechas concretas, fechas esperadas, que duran lo que dura el presente al fin y al cabo.
Y mientras esto sucede, la vida sigue y el tiempo pasa. Envejecemos pensando en el mañana e intentando esquivar el ayer, haciendo del presente un trámite que no llegamos a disfrutar.
Bueno, otro mes. Hola Octubre. Hasta el año que viene Septiembre, cuídate.
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