Preludio del primer beso

-Hola.
-Hola.
-¿Qué haces?
-Esperar.
-¿A qué?
-A que finalmente llegue alguien que me quiera, alguien que realmente valga la pena y con quien compartir momentos únicos. ¿Acaso pido demasiado?
-No, para nada. Te comprendo. Estás cansada de esos chicos que solo duran un momento, que no son capaces de comprenderte y encontrar la felicidad en ti. Supongo que yo también estoy esperando.
-A menudo pienso en esas bobadas de la media naranja. Pero miro gente a mi alrededor y a veces llego a creer que no es tan descabellado.
-¿Te molesta si me siento y espero contigo?
-No, supongo que no. Nunca viene mal algo de compañía.
-¿Sabes? El día era triste hasta que hablé contigo. No has hecho nada, pero has conseguido que me sienta menos solo, menos único, acompañado.
-Tú también me caes bien. Mira, parece que sale el Sol, ya tardaba, no ha parado de llover en bastante tiempo.
-Tengo una idea. ¿Y si nos ahorramos tiempo el uno al otro, y si pasamos de esperar y probamos suerte?
-¿A qué te refieres?
-Bésame, abrázame y no me sueltes.
-Siempre quise conocer el sabor de la locura.

Una noche más

Y una noche más, vuelves a casa solo... hablas con ella un rato antes de dormir y le deseas las buenas noches. Te metes en la cama con la única compañía de tus pensamientos, donde, sin duda, ella tiene un lugar privilegiado. Y te duermes... sin nada a lo que abrazar salvo su recuerdo. Confiando en poder soñar con otro lugar, quizá otra cama, donde sí que puedas dormir en compañía, junto a alguien a quien abrazar y besar... junto a esa persona.
Los días pasan, y con cada noche solitaria, te encuentras un paso más cerca de que todo ello se convierta en una rutina. Una rutina adorable, sí, pero triste igualmente y solitaria. Nos conformamos muchas veces con poca cosa y nos escudamos en esas rutinas, pues gracias a ello sabemos qué hacer en cada momento, lo de siempre, y por ello es una rutina. Nos protege de las sorpresas y los sobresaltos.
Pero llega un día en que nos cansamos, siempre nos cansamos de todo. Nuestra ambición nos vence. Solo caben dos salidas, olvidar todo e intentar cambiar tu objetivo o luchar para conseguirlo. Nos cuesta dar un paso adelante, y es que es más fácil y más cómodo el vivir en la indecisión y la duda, esperando que decidan por nosotros o que pase tanto tiempo que ya no sea necesario tomar una decisión porque ya es inútil y llega tarde.

El tiempo pasa y no mira atrás, no vuelve. La vida es corta, un día están cambiándote el pañal, parpadeas y tienes ya 18 años. Creo que dejaré de parpadear, porque todo pasa demasiado deprisa. Me gustaría tener un mando como el de la película "Click" con el cual avanzar o retroceder en el tiempo.
Solo consigo sacar una conclusión en claro, y es que la fugacidad de cada momento es lo que hace que todo sea especial, pues te obliga a disfrutar de ese instante al máximo a sabiendas de que no volverá, el tiempo fluye.

Y mientras el tiempo fluye, sigues ahí, en tu cama, sólo, extrañándola en la distancia y esperando poder tener un bonito sueño esta noche.
Buenas noches.

"Érase una vez..."

La vida está llena de esas historias que comienzan sin ser esperadas. Con un inicio repentino que nos pilla de sorpresa.
Pero esas historias son las mejores, te sumerges en ellas sin darte cuenta, te atrapan, te gustan, y las disfrutas. Toda historia tiene un final, algunos son felices, como en los cuentos de Disney. Otros no lo son tanto. Pero aprendemos a asimilarlos vengan como vengan y sean como sean.

A veces todo comienza mucho antes de lo que te imaginas, pero estás demasiado ocupado para poder ver ese "Erase una vez..." de ese cuento que puede ser el cuento de tu vida, en el que encuentras a tu princesa.
Tantas veces nos arrepentimos por no haber sabido prestar atención a lo que nos rodeaba en algún momento concreto.
Todo sucede por algún motivo, quizá, si en ese momento no supiste distinguir a la Blancanieves del cuento, o a la madrastra malvada de este, entre toda la multitud, se debe a que aun no estabas preparado para conocerlo, para afrontar esa aventura.
Tal vez, un buen día reparas en su existencia, quizá ella sí se había fijado en ti y te estuvo esperando durante un tiempo, esperando a que abrieses los ojos, a que reparases en su existencia. Llegas tarde... pero te las arreglas para coger el siguiente autobús y consigues llegar a tu destino. Aunque ella comenzó el camino sin ti, consigues alcanzarla.
Te maldices mil veces por llegar tarde, por haber perdido el tiempo, haberlo malgastado. No levantaste la cabeza a tiempo para verla, porque vivías mirando al suelo.
Al final, la alcanzas en el camino, la agarras de la mano... puedes caminar de la mano con tu princesa, el cuento puede dar comienzo.
Y termine como termine, siempre tiene una moraleja.

Pero esta solo es una historia más, con unos protagonistas concretos.

Solo quieres que ella signifique tu "Erase una vez..." y  tu "...y vivieron felices por siempre"

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Musas (Luces y Sombras)

Miras a tu alrededor, no hay nadie. Te das cuenta de que todas esas personas con las que mantienes conversaciones a diario, son reemplazables, sustituibles, fugaces. Reflexionas y entiendes que tú darías más por ellos de lo que nunca recibirás por su parte.
Comprendes que la palabra "amigo" es utilizada a la ligera y que a veces no apreciamos su verdadero valor.

Llamar a alguien "amigo" es como decir "te quiero", fácil y cualquiera recurre a ello, pero solo unos pocos saben apreciar esas palabras.
Pero no hay tormenta que dure eternamente. En algún momento sale el Sol, te da un respiro. A veces, tras tanta oscuridad, la luz te deslumbra, pero una vez acostumbrado a su fulgor, empiezas a disfrutar de ella.
Nunca fui partidario de bajar los brazos, y gracias a ello la conocí, mi luz.
Fue inevitable enamorarse de ese destello. Apareció cuando creí que todo estaba perdido. Me miró, me sonrió y me hizo compañía en mi soledad. Esos detalles son los que marcan la diferencia.
Al cabo de un tiempo, se convierte en parte de ti, te acompaña a todas partes... y es que la llevas ya tatuada en tu pensamiento sin darte ni cuenta, un tatuaje que no quieres borrar. Tus pesadillas se tornan en bellos sueños en los que ella de vez en cuando se deja ver. Tus lágrimas quedan borradas de tus ojos, y tu sonrisa empieza a tener un nombre. Te da un motivo por el que despertar contento y acostarte feliz. Se convierte en un todo para ti. Comienzas a desear entonces que nunca se separe de tu lado, por temor a quedarte sin nada... de nuevo. Fácil es amar y difícil, muy difícil, olvidar.
Pero llega un día en que todo te sabe a poco, y decides ir más allá, con ese pedazo de cielo, esa luz, la que ya es Tu Luz, y la besas, la acaricias y la abrazas. Entiendes lo que se siente al tocar el cielo.
Ninguna tormenta dura eternamente, tampoco el Sol es eterno. Tras el verano, acaba llegando el invierno. Pero esa Luz queda grabada en tu memoria, forma parte de tu vida y te ha visto crecer. 
Ojalá una vida en la que siempre me ilumine.
Sueño despierto gracias a ella... y me gusta, espero que así sea durante mucho tiempo. Es fácil acostumbrarse a lo bueno, y amigos, la luz que me ilumina, es lo mejor.