Inocente.
Inocente era cuando me puse nervioso antes de mi primer beso. Cuando aquella magia y esos sentimientos me inundaron por dentro.
Inocente ante mi primer amor. Las dichosas mariposas y sus revoloteos. El pensar en esa persona durante más horas de las que tiene el día, imaginarte mil y una historias felices pero ningún final, porque solo deseas un por Siempre.
Inocente antes de La Primera vez. Esta con mayúscula.
Inocente en cada mirada cruzada con cada chica a la que deseé.
Inocente en cada roce con su mano. Inocente en cada conversación de madrugada tratando de resolver el mundo, y sin querer queriéndola.
Y ya no.
Ya dejé de ser inocente.
Soy culpable de todo eso. Culpable de eso y más. Culpable de dejarme piel, sudor, sangre, lágrimas y un corazón (o varios) en el camino. Con cada historia.
Y sin embargo sigo queriendo sentirme inocente una vez más.
A la Distancia
Ya he vivido lo suficiente como para poder entender cosas como la distancia. Pero hay muchas distancias.
Y ninguna es agradable.
Creo que la primera que conocí fue la distancia que separa corazones. Cuando dos corazones no quieren lo mismo y acaban por alejarse. Y duele.
Luego ya, he conocido la distancia que separa personas. Aquí puedo decir que lo que jode es el hecho de que los corazones van de la mano, pero mi mano sigue sin alcanzar a tocar la tuya. Y qué mierda es eso. Porque no diré que había dejado de buscar, pero no tenía demasiadas esperanzas de encontrar, y has aparecido. Supongo que eso demuestra que todo es posible... Aunque siga siendo difícil el darte ese abrazo que hiciera que las buenas noches, lo fueran de verdad.
No se por qué dos piezas de un mismo puzzle pueden llegar a estar tan separadas.
Pero bueno, una vez encuentras las piezas, unirlas no es tan difícil. Podemos agarrarnos a eso, de momento.
Puedo decir de forma bonita que maldigo cada uno de los kilómetros que se interponen entre nosotros, porque me hacen desdichado. Pero lo cierto es que me cago en todos y cada uno de esos kilómetros por separarnos.
Y ninguna es agradable.
Creo que la primera que conocí fue la distancia que separa corazones. Cuando dos corazones no quieren lo mismo y acaban por alejarse. Y duele.
Luego ya, he conocido la distancia que separa personas. Aquí puedo decir que lo que jode es el hecho de que los corazones van de la mano, pero mi mano sigue sin alcanzar a tocar la tuya. Y qué mierda es eso. Porque no diré que había dejado de buscar, pero no tenía demasiadas esperanzas de encontrar, y has aparecido. Supongo que eso demuestra que todo es posible... Aunque siga siendo difícil el darte ese abrazo que hiciera que las buenas noches, lo fueran de verdad.
No se por qué dos piezas de un mismo puzzle pueden llegar a estar tan separadas.
Pero bueno, una vez encuentras las piezas, unirlas no es tan difícil. Podemos agarrarnos a eso, de momento.
Puedo decir de forma bonita que maldigo cada uno de los kilómetros que se interponen entre nosotros, porque me hacen desdichado. Pero lo cierto es que me cago en todos y cada uno de esos kilómetros por separarnos.
Carta Abierta
Hoy quería escribir una carta a toda la gente de mi vida.
De despedida a todos los que se fueron, de bienvenida a todos los que vendrán, y de agradecimiento a los que se han quedado.
Porque hay mucha gente ya que ha pasado por mi vida, algunos ya se fueron, a otros tal vez los eché y supongo que los restantes, se perdieron en algún punto del camino. Solo quería daros las gracias. Porque tal vez compartimos un momento, un día, una semana, un mes o algún año, y todo me suma. A ti, que estuviste a mi lado de uno u otro modo, que me ayudaste, ya fuese robándome una sonrisa, o un beso quizá. Dándome un abrazo o un motivo por el que ser feliz. Compartiendo conmigo unas palabras, o simplemente escuchándome, gracias.
Si no estás ya, puede que sea porque nuestros caminos debían separarse. En cualquier caso puede que la cagase yo, quizá lo hiciste tú, tal vez ambos o puede que ninguno. Si fue mi culpa, perdona. En esta vida he cometido muchos errores. He fallado y me he equivocado, una y otra vez, y las que me quedan aún. Y este es un momento tan bueno como cualquier otro para asumirlo y pedir disculpas por todos ellos. Añadir que, en ocasiones, fallan la persona, el lugar, o el momento... o varios, pero hay una vida por delante para volver a acertar o volver a equivocarse, y siempre estaré dispuesto a ambas posibilidades. Porque de todos mis errores he sabido aprender algo, solo hace falta estar dispuesto. Y de otro modo, acertar es algo bueno. Por ello no cerraré puertas a nadie.
Para toda la gente que vendrá, solo puedo presentarme.
Soy un chico de 23 años que supo amar, y que también aprendió a perder. Que ante todo, en cualquier momento, traté, trato y trataré de sonreír lo más que pude, puedo y podré, y gracias a ello me veo abocado a tener arrugas prematuras en la cara que me sumen años, pero si sonreír es el motivo, me alegraré de seguir envejeciendo. La tranquilidad me define. En algunos momentos puedo parecer inteligente, que no te engañe, soy el mayor de los idiotas, eso sí, por bandera siempre tendré el intentar sacar una sonrisa a quien tenga a mi lado, aunque ni yo tenga ganas de sonreír. A veces mimoso, otras veces distante o íntimo, pero siempre detallista. Me gusta sorprender, eso siempre. Unas veces intenso, otras reflexivo. Por momentos nostálgico. Pido perdón de antemano por mi cabezonería, pero prometo compensarlo siendo leal, comprensivo, abierto y sincero. En ocasiones aprieto de más en los abrazos, pero debes saber que es una de las cosas de las que más disfruto en esta vida, podría quedarme a vivir en uno. Los besos me gusta darlos lentos y saborearlos, y otras veces rápidos y apasionados. Puede que a veces muerda, y eso no siempre será malo, lo prometo. Que en algunos momentos pareceré un creído, pero simplemente es confianza en mí mismo mal mostrada o mal interpretada. Otras veces seré frío, y es que en algún momento puedo decir que la cabeza me pesa más que el corazón. Y bien, creo que conociendo todo esto, ya puedes decir que estás introducido un poco más en mi vida.
Quiero decir, antes de nada, que no solo la puerta la dejo abierta, y es que la llave la perdí hace tiempo, sino que en el felpudo pone "Bienvenid@", y eso... Que te limpies los zapatos antes de entrar, o sino, te me descalzas, que después me lo dejáis todo hecho un cristo y toca limpiar.
Y terminaré esta carta con los últimos y no por ello menos importantes. Porque no es casualidad que lo deje para el final, ya que al fin y al cabo, ellos lo están y lo estarán, son los que se han quedado.
Que sé que por momentos no soy fácil, y que soy un caos. Pero mi mayor agradecimiento sois vosotros, mi gran tesoro. Por haberme aguantado en los malos momentos, y haber compartido conmigo los buenos. Por ayudarme a levantarme cuando caí. Por aconsejarme, abrazarme, apoyarme, escucharme, hacer que quiera ser mejor persona, ayudarme a lograrlo, por hacerme entender que da igual todo lo que uno pueda llegar a perder, si vosotros sois todo lo que a uno le queda. A veces cerca, otras lejos, pero siempre a mi lado, en resumen. Que en esta vida solo puedo compensaros prometiéndoos que podéis contar conmigo. Que lo más valioso que puedo regalaros es mi tiempo, porque se irá y no lo recuperaré, pero lo habré invertido a vuestro lado. Que estaré ahí siempre, aunque no esté ni siquiera para mi, en algún momento. Os ayudaré a levantaros si caéis, os sacaré esa sonrisa si lo necesitáis, pero también secaré las lágrimas cuando queráis llorar. Sé escuchar, incluso a veces mis consejos son buenos, quiero creer. Y en definitiva, haré todo por vosotros, y no porque espere nada de vuelta, sino porque creo que de verdad valéis la pena, y eso también es una de las cosas más bonitas que os puedo decir. Porque la familia es algo que nos viene dado, pero vosotros sois de esa familia que sí puede elegirse.
Hola, esta es mi vida. Gracias por todo, y bienvenidos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
