Evolución

¿Quién no ha tenido un mal día? ¿Una mala semana? ¿Una mala racha?
Porque un día puedes despertar con el mundo en tu mano, y al caer la noche, ese mundo ya no existe. Y supongo que todo es un proceso. Que las señales están ahí, solo nos hace falta querer verlas.
No puedo decir que la vida sea justa, porque no lo es a veces. No siempre quien más se esfuerce será quien obtenga mayor reconocimiento. No siempre quien más trabaje será quien más cobre, ni quien más estudie será el de mejores calificaciones. No siempre quien más ame será el más amado. Pero a veces un fracaso puede ser una nueva oportunidad, caerse puede entenderse como una excusa para levantarse.
Nadie nos enseña a ser fuertes, del mismo modo que nadie nos enseña a amar... Todo forma parte de un proceso, y cada uno lo entiende de una manera diferente.

Ese constante aprendizaje. Esa sensación de volar, que se trunca y te hace caer. A veces no avisa. Otras veces no queremos atender a los avisos. Creemos que podremos volar por siempre, pero siempre es una de esas palabras demasiado grandes como para ser dichas a la ligera. Luego, nos damos cuenta del error, del fracaso, de la caida. Llorar es una opción, aunque en ocasiones sonriamos tratando de ocultarlo, intentando no  mostrar que duele, que somos humanos, que sentimos. Tratamos de mentir, no siempre al resto del mundo... Lo peor es intentar mentirse a uno mismo. Supongo que todo acaba pasando, cambiando, no siempre mejorando sino simplemente evolucionando, siendo diferente. El dolor puede desaparecer, aunque el recuerdo permanezca. Recuerdos. La vida sigue. Y es que todo se reduce al tiempo.

Hay gente que piensa que el dolor solo se vence con el olvido. Que el tiempo ayuda a olvidar. Pero olvidar no resuelve un problema, lo oculta. Olvidar no te ayuda a superar. Enfrentarte a ello, luchar con un recuerdo... Y vencer. Aprender de un error, mejorar con un fracaso. Aceptar que has fracasado para ser capaz de mejorar; no olvidarte del fracaso para evadir el dolor.
Supongo que todo se reduce a aceptar el pasado para comprender el presente y poder afrontar el futuro.

Nadie dijo que fuera fácil.