Despertó. Aquella tarde no tenía nada mejor que hacer. Era una de esas tardes de domingo, en el sofá. Algunos dormían para eludir la resaca propia de la fiesta de la noche anterior, ella no. Dormía para soñar, eludir la realidad durante unas horas. Ya en otro mundo, el de los sueños, todo comenzó a ser tan perfecto como siempre había deseado. Ese beso bajo la lluvia que nunca le dieron, ese abrazo fuerte cuando estuvo triste y que nadie supo darle, ese alguien que escuchara sus inquietudes, la declaración de amor verdadero que esperó escuchar toda su vida... allí lo tenía todo. Se sentía atrapada en ese mundo del cual no quería escapar. Como Peter Pan y Nunca Jamás.
Luego, siempre llegaba el momento más duro, el momento de partir. Se despedía de sus sueños con un "Hasta luego. Volveré" y siempre volvía.
Ella nunca tuvo vacaciones, nunca viajó a lugares exóticos, a playas eternas, mares cristalinos... no. Nunca lo necesitó. Le bastaba con huir cada noche a aquel mundo, su mundo, donde ella había encontrado la felicidad. No conocía otra felicidad que esa.
Y así, entre sueños y despertares transcurrió su vida. Siempre fue una Julieta. Siempre esperó a su Romeo, un hombre a quien amar, un hombre por quien morir. Él nunca llegó. Quizás, en otro lugar, él también la esperaba a ella. Nunca se encontraron.
Ellos, solo fueron sueños, el uno para el otro. Ese era su mundo, esa fue su felicidad.
No todo eran sonrisas. No todo será llanto.
Por aquellos días, era más fácil sonreír y fingir que nada malo ocurría que mostrar lo que sentía realmente. Quizás para ahorrar explicaciones, quizás para que no se viesen obligados a mostrar un falso interés en algo que les importaba una mierda. Nadie será feliz por nosotros. Tantos son los que se suben al carro cuando todo va bien... pero desaparecen cuando más se les necesita. Y es que claro, cuando hay luz, aparecen las sombras, pero cuando nos quedamos a oscuras, se desvanecen. Tal vez siguen ahí, pero no alcanzamos a verlas.
Ninguno ve más allá de su propio ombligo.
Y dicen que los amigos se cuentan con los dedos de una mano, que en ocasiones incluso sobran dedos. Abrimos nuestro corazón a cualquiera, y claro, al salir dan portazos.
Luego, cuando la tempestad amaina, miras arriba, en silencio. Haces un repaso de todo lo que ha ocurrido. Sigues mareado por la velocidad con que ha acontecido todo. Entiendes que sigues vivo, has sobrevivido, que lo que no te mata, te hace más fuerte. Pero ciertamente, algo muere dentro de ti. Quizás el algo que nos hace confiar en la gente, que nos hace ilusionarnos, que nos hace amar. Y cuesta reponerse.
Nadie dijo que la vida fuera fácil, pero merece la pena vivirla. Con el tiempo aprendemos que aunque nos hayamos acostumbrado a los días soleados, los días lluviosos también tienen su belleza. Que tras la tempestad llega la calma, pero que otra tempestad vendrá. Acabamos curtiéndonos. Dicen que las primeras veces duelen.
Muchos pasarán por nuestra vida sin pena ni gloria, otros se quedarán.
Yo siempre soñé con llegar a jubilarme y sentarme en un banco del parque cada día, con la misma gente, esa gente que se quedó, esos que nunca se fueron, para hablar, aunque fuese del tiempo. Si algún día consigo eso, todo habrá merecido la pena. Y si no lo consigo, me quedo con la moraleja.
La vida es algo dura. Pero si está dura... una paja.
Y a dormir.
Ninguno ve más allá de su propio ombligo.
Y dicen que los amigos se cuentan con los dedos de una mano, que en ocasiones incluso sobran dedos. Abrimos nuestro corazón a cualquiera, y claro, al salir dan portazos.
Luego, cuando la tempestad amaina, miras arriba, en silencio. Haces un repaso de todo lo que ha ocurrido. Sigues mareado por la velocidad con que ha acontecido todo. Entiendes que sigues vivo, has sobrevivido, que lo que no te mata, te hace más fuerte. Pero ciertamente, algo muere dentro de ti. Quizás el algo que nos hace confiar en la gente, que nos hace ilusionarnos, que nos hace amar. Y cuesta reponerse.
Nadie dijo que la vida fuera fácil, pero merece la pena vivirla. Con el tiempo aprendemos que aunque nos hayamos acostumbrado a los días soleados, los días lluviosos también tienen su belleza. Que tras la tempestad llega la calma, pero que otra tempestad vendrá. Acabamos curtiéndonos. Dicen que las primeras veces duelen.
Muchos pasarán por nuestra vida sin pena ni gloria, otros se quedarán.
Yo siempre soñé con llegar a jubilarme y sentarme en un banco del parque cada día, con la misma gente, esa gente que se quedó, esos que nunca se fueron, para hablar, aunque fuese del tiempo. Si algún día consigo eso, todo habrá merecido la pena. Y si no lo consigo, me quedo con la moraleja.
La vida es algo dura. Pero si está dura... una paja.
Y a dormir.
Sonrisas con nombre
-Te quiero.
-Eres la primera persona que me lo dice, al menos la primera que me lo dice de verdad.
-No te mentiré, no eres la primera a la que he querido. Sí eres la más especial y de la primera que me he enamorado hasta el punto de creer vivir en un sueño. A veces, cuando despierto el día después de haber estado contigo, sonrío con solo recordar cada momento juntos, y no se, el día me parece mejor. Puedo asegurar que ninguna me besó como tú lo haces, nadie me miró con esa bonita mirada que tienes y ninguna me derritió con su sonrisa, eres única. He aprendido a apreciar incluso tus pequeños defectos y manías, te hacen ser quien eres. En cada abrazo, me haces sentir tan tuyo, y te lo digo, soy tuyo, tuyo y de nadie más. Porque lo eres todo, si me permites decírtelo.
-Te lo permito.
-A veces cuando estamos juntos, me entran ganas de decirte miles de cosas, y me siento incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Siento como si cualquier cosa que dijese se fuera a quedar pequeña frente a lo que realmente siento, y créeme, es mucho. Te miro y veo un mundo, mi mundo. A tu lado, los días son más soleados, las horas parecen segundos y los besos saben mejor. Busqué durante años a una chica especial, a mi chica especial, luego descansé y esperé a que ella me encontrara. Gracias a ti ya no tengo que preocuparme por ello, puedo sonreír, tú eres el motivo de mi sonrisa.
-¿Cómo eres así? ¿Por qué me encantas tanto?
-No tengo respuesta.
-Yo te lo diré, porque eres lo mejor. Porque yo también te quiero. Porque esto que hemos vivido hasta ahora, solo es el inicio de nuestra historia, una historia que escribimos juntos.
-Eres la primera persona que me ha dicho que me quiere.
-Te lo has ganado, no te he regalado nada.
-Creo que debemos dejar de hablar.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Nada, solo que ahora que ya he conseguido decirte lo que siento, estoy mejor. Que me apetece comerte a besos, de esos besos lentos, para saborearnos y disfrutarnos más. Y que tengo un problema, no se hablar mientras beso.
- ¿Ves esta sonrisa que me has dibujado? Anda, bésame, tonto.
-Eres la primera persona que me lo dice, al menos la primera que me lo dice de verdad.
-No te mentiré, no eres la primera a la que he querido. Sí eres la más especial y de la primera que me he enamorado hasta el punto de creer vivir en un sueño. A veces, cuando despierto el día después de haber estado contigo, sonrío con solo recordar cada momento juntos, y no se, el día me parece mejor. Puedo asegurar que ninguna me besó como tú lo haces, nadie me miró con esa bonita mirada que tienes y ninguna me derritió con su sonrisa, eres única. He aprendido a apreciar incluso tus pequeños defectos y manías, te hacen ser quien eres. En cada abrazo, me haces sentir tan tuyo, y te lo digo, soy tuyo, tuyo y de nadie más. Porque lo eres todo, si me permites decírtelo.
-Te lo permito.
-A veces cuando estamos juntos, me entran ganas de decirte miles de cosas, y me siento incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Siento como si cualquier cosa que dijese se fuera a quedar pequeña frente a lo que realmente siento, y créeme, es mucho. Te miro y veo un mundo, mi mundo. A tu lado, los días son más soleados, las horas parecen segundos y los besos saben mejor. Busqué durante años a una chica especial, a mi chica especial, luego descansé y esperé a que ella me encontrara. Gracias a ti ya no tengo que preocuparme por ello, puedo sonreír, tú eres el motivo de mi sonrisa.
-¿Cómo eres así? ¿Por qué me encantas tanto?
-No tengo respuesta.
-Yo te lo diré, porque eres lo mejor. Porque yo también te quiero. Porque esto que hemos vivido hasta ahora, solo es el inicio de nuestra historia, una historia que escribimos juntos.
-Eres la primera persona que me ha dicho que me quiere.
-Te lo has ganado, no te he regalado nada.
-Creo que debemos dejar de hablar.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Nada, solo que ahora que ya he conseguido decirte lo que siento, estoy mejor. Que me apetece comerte a besos, de esos besos lentos, para saborearnos y disfrutarnos más. Y que tengo un problema, no se hablar mientras beso.
- ¿Ves esta sonrisa que me has dibujado? Anda, bésame, tonto.
Estoy enamorado
Aquella noche no había estrellas. El mar sonaba de fondo. Y nosotros estábamos allí, juntos. "No quiero más estrellas si tú ya estás aquí", dije. Nos besamos, es normal, es lo estipulado. Yo le digo algo bonito, ella sonríe, suspira y me besa, no siempre en ese orden. Cuando estamos juntos es todo tan genial, nada más importa, solo nosotros, y pensar en un "Nosotros" es lo más bonito en lo que puedo pensar.
No espero mucho. No deseo cientos de "Te quiero", solo quiero llegar a escuchar algún día un "y por siempre, y siempre", mientras me mira a los ojos. Cada abrazo, lo peor de cada abrazo es el momento de soltarla, lo odio. Y es que la hecho de menos. Hace tiempo que comencé a entender los días sin ella, como días desperdiciados. Pienso en ella, lo hago a todas horas, sí, se ha convertido en mi obsesión, pero su recuerdo también me hace compañía.
Cuando estamos juntos no suelo perder oportunidad para decirle todo lo que la quiero, a estas alturas ya debe de haber descubierto que estoy enamorado, pero bueno, nunca sabemos cuáles serán nuestras últimas palabras, y esas no están mal, son sencillas y directas. Se quedan cortas a la hora de describir todo lo que siento, pero complementan muy bien cada caricia, beso o sonrisa a su lado.
Yo, decía que cualquier adicción era mala. Luego, probé sus labios. Estoy enamorado.
No espero mucho. No deseo cientos de "Te quiero", solo quiero llegar a escuchar algún día un "y por siempre, y siempre", mientras me mira a los ojos. Cada abrazo, lo peor de cada abrazo es el momento de soltarla, lo odio. Y es que la hecho de menos. Hace tiempo que comencé a entender los días sin ella, como días desperdiciados. Pienso en ella, lo hago a todas horas, sí, se ha convertido en mi obsesión, pero su recuerdo también me hace compañía.
Cuando estamos juntos no suelo perder oportunidad para decirle todo lo que la quiero, a estas alturas ya debe de haber descubierto que estoy enamorado, pero bueno, nunca sabemos cuáles serán nuestras últimas palabras, y esas no están mal, son sencillas y directas. Se quedan cortas a la hora de describir todo lo que siento, pero complementan muy bien cada caricia, beso o sonrisa a su lado.
Yo, decía que cualquier adicción era mala. Luego, probé sus labios. Estoy enamorado.
Sueños
Abres los ojos, el Sol brilla. Estás en una bella y verde pradera, acostado a la sombra de un gran árbol, abrazándola. La miras a los ojos y no puedes evitar frotar los tuyos. Estás en el mejor lugar, con la mejor compañía y no consigues creer lo afortunado que eres.
En ese momento una idea ronda tu cabeza, quizá todo sea un sueño. Quizá si te pellizcas, despiertes y vuelvas a amanecer en tu cama, donde estás solo, el Sol no brilla y los pájaros de la calle están demasiado cansados para cantar.
Tomas una decisión, que le den al despertar, ya llegará, toca disfrutar del sueño. Sonríes a esa preciosa chica que hay a tu lado, ella te devuelve la sonrisa. En ese momento optas por hacerle boicot al despertador, no quieres despertar, nunca.
Los pájaros cantan alegres, y tú te encuentras enamorado, enamorado de un sueño. Aunque es bonito, sabes que no está realmente bien así que cierras los ojos y te pellizcas. Duele, pero abres los ojos. El paisaje no ha desaparecido, y ella sigue estando entre tus brazos. ¿Todo era real? Te desconcierta. Debe de ser eso a lo que llaman felicidad.
Realmente estás enamorado. De nuevo le sonríes, y ella nuevamente te devuelve la sonrisa. Os besáis, es lo más bonito que te ha pasado, y quieres disfrutar de ese beso, así que la besas suave y lentamente. Le pides que se ponga pintalabios, ese tan bonito y que te gusta tanto. Quieres que te tatúe sus labios en los tuyos. Acaricias su cara, su pelo, y le susurras al oído un "Te quiero".
Te enamoró siendo un sueño, pero puedes disfrutar de ella en la realidad.
En ese momento una idea ronda tu cabeza, quizá todo sea un sueño. Quizá si te pellizcas, despiertes y vuelvas a amanecer en tu cama, donde estás solo, el Sol no brilla y los pájaros de la calle están demasiado cansados para cantar.
Tomas una decisión, que le den al despertar, ya llegará, toca disfrutar del sueño. Sonríes a esa preciosa chica que hay a tu lado, ella te devuelve la sonrisa. En ese momento optas por hacerle boicot al despertador, no quieres despertar, nunca.
Los pájaros cantan alegres, y tú te encuentras enamorado, enamorado de un sueño. Aunque es bonito, sabes que no está realmente bien así que cierras los ojos y te pellizcas. Duele, pero abres los ojos. El paisaje no ha desaparecido, y ella sigue estando entre tus brazos. ¿Todo era real? Te desconcierta. Debe de ser eso a lo que llaman felicidad.
Realmente estás enamorado. De nuevo le sonríes, y ella nuevamente te devuelve la sonrisa. Os besáis, es lo más bonito que te ha pasado, y quieres disfrutar de ese beso, así que la besas suave y lentamente. Le pides que se ponga pintalabios, ese tan bonito y que te gusta tanto. Quieres que te tatúe sus labios en los tuyos. Acaricias su cara, su pelo, y le susurras al oído un "Te quiero".
Te enamoró siendo un sueño, pero puedes disfrutar de ella en la realidad.
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