(Futuro Pasado)

Se acabó la Navidad, comenzó el nuevo año, y con él vienen las ilusiones, esperanzas, sueños y promesas. Al fin quedaron atrás las decepciones, errores, pesadillas y añoranzas. 
Vuelta a la rutina, vuelta a estar ocupados todas las horas posibles para pensar lo menos posible, para no echar tanto de menos, para no soñar tantos planes, para desconectar de las preocupaciones.

Atrás quedaron esas sonrisas, atrás quedaron esos besos, esos abrazos. Atrás quedó el agarrar su mano tratando de darle calor cuando hacía frío. Atrás quedaron esas miradas en las que tantas cosas se dijeron sin articular una sola palabra, tantos "Te quiero", "Te deseo", "No quiero dejar de mirarte mientras mi corazón siga latiendo", o aquellos "No te vayas nunca de mi lado"... solo mirándola a los ojos. Atrás quedaron esas caricias en la espalda, en las que a veces escribíamos cosas. Atrás quedaron aquellos paisajes, aquellas puestas de Sol, rosadas, en las que pedía una foto. Atrás quedaron los regalos, las sorpresas, las flores. Atrás los tés que a veces no se tomaban, o las películas que a veces no se veían. Atrás quedaron esos paseos largos por cualquier lugar, hiciera calor o frío. Atrás esas cenas que terminaban con el mejor de los postres posibles. Atrás quedaron todas las guerras, las batallas de cosquillas entre medias y todas las treguas en las que hablar de cualquier cosa hasta caer dormidos. Atrás las eternas conversaciones por whatsapp a cualquier hora en las que hablar de todo pero sin hablar de nada. Atrás quedaron los buenos días cada mañana y los cinco últimos minutos de cada noche para desearla dulces sueños. Atrás quedaron los viajes, en coche, en avión, tren o autobús, y descubrir lugares, bares, restaurantes. Atrás quedaron las alegrías, las tristezas, los enfados, los mimos. Pero no quedaron atrás los recuerdos... ni los sentimientos. Aprendí que puedo seguir adelante sin ella, y aun así prefiero tenerla a mi lado. Porque esa historia quedó atrás, hace ya una eternidad, o al menos eso es lo que me ha parecido todo esto... y aquel cuento terminó su capítulo. Y en el siguiente capítulo una estructura se repitió, yo volví a ir con todo, ella llegó con dudas.

Se acabó la Navidad, comenzó el nuevo año, y con él vienen las ilusiones, esperanzas, sueños y promesas. La ilusión de (re)encontrar el amor. La esperanza de (re)vivir una historia aún más preciosa. Los sueños de (re)inventar planes junto a ella. Y la promesa de (volver a) ser feliz.
Porque da igual lo que dejemos atrás. Solo importa lo que nos queda delante. 

Quiero

Quiero. 
Quiero salir a la calle a sonreirle al mundo. Quiero cogerte la cintura y bailar una canción de Ed Sheeran muy juntos. Quiero cantar a los cuatro vientos cualquier canción de amor y que el Sol salga en un día nublado. Quiero dejar de añorar con cada foto porque se que el futuro será mejor que lo vivido. Quiero despertar cada mañana, contigo a mi lado y abrazarnos, dar media vuelta y volver a dormir 5 minutos más. Quiero saltar sin miedo a caer. Quiero tardes de palomitas, cine, y perderme escenas entre besos. Quiero tocarte la guitarra en una playa a la luz de una hoguera. Quiero ver mundo, sacarnos mil y una fotos en cualquier lugar y poder decir que estuvimos allí. Quiero ambicionar el mundo y saber que puedo con todo. Quiero vivir la felicidad a través de tus ojos mirándome. Quiero un millón de amaneceres y un millón de atardeceres con tu cabeza sobre mi hombro. Quiero agarrar tu mano y saber que no te irás. Dejar de preocuparme de la hora, mientras estoy a tu lado. Quiero que sonrías y ser el motivo. Quiero vivir para no arrepentirme nunca y sonreir por el trabajo bien hecho.
(Te)Quiero. Y me quiero (porque tú me has hecho mejor persona).