Hagamos una cosa: Piensa en todo lo que has perdido. En todo lo que se ha ido. Y en todo lo que has dejado escapar. Ahora despídete. Sonríe, no va a ser fácil. Va a ser lo mejor.
Una cosa es segura, el pasado ya no puede cambiarse, y lamerse las heridas de poco sirve.
Hagamos otra cosa: Piensa en todo lo que tienes. En todo lo que has ganado. Y en lo que sigue a tu lado, y no has perdido. Sonríe. Abrázalo. A veces no es fácil, pero es lo mejor.
Me has dado mucho a lo largo de los años. Has sabido estar en las buenas, en las no tan buenas, en las regulares y en las malas. Me has acompañado, me has aconsejado, me has ayudado y me has soportado. Si caí, me tendiste la mano. Y lo mejor que has aportado a mi vida ha sido un "No estás solo". Esa sensación de protección, de resguardo, de respaldo, de apoyo. Ese salvavidas.
Eso has sido para mi.
Así que permíteme que insista en que si caes, voy a estar a tu lado para hacerte menos jodido el golpe, y para levantarte cuando estés preparado. Para tratar de sacarte esa sonrisa cuando solo te apetezca llorar y de mostrarte la luz que a veces tenemos delante y no alcanzamos a ver entre tanta sombra. Despedirse duele. El tiempo pasa. No vuelve. Disfruta del momento. A veces no es fácil, pero para eso estoy a tu lado, para hacerlo más llevadero. Al fin y al cabo, el presente es nuestro regalo y sería una pena desperdiciarlo.
No soy muy de siempres, pero tú te has ganado uno.
Desnudo
Todo lo vivido solo debería ser el inicio de lo que queda. Un simple prólogo... pero siento que he vivido tanto...
Hay veces que aun me vienen algunos recuerdos de los momentos que compartimos. Intento no pensar mucho en eso, pero a veces simplemente vienen. Es algo así como que todos los días sale el Sol, y no podemos controlarlo.
A veces simplemente me encuentro con algún 14 que me recuerda cada uno de los días 14 de cada mes que compartimos juntos, y es que creo que podría contar con los dedos de una mano los que pasamos separados, y aún me sobrarían dedos.
A veces me encuentro sin querer con alguna foto que me recuerda que formaste parte de mi vida, de mi historia. Y que fuimos felices juntos, antes de que doliera.
A veces te imagino tarareando, porque escucho alguna de aquellas canciones que compartimos. Las que nos pusieron banda sonora en nuestra historia.
A veces, aún a veces, sigues viniendo a mi mente en forma de algún sueño, en el que estamos los dos, y la trama es un poco lo de menos.
Quiero decirte que van pasando los días, los meses, y llegará el momento en que sean los años los que pasen, y tú seguirás formando parte de mi vida.
Y yo estoy mejor. Estoy bien, te lo prometo. ¿Qué validez tienen mis promesas a estas alturas? Es cierto, un día te prometí un "Para siempre" que me vino grande y no pude cumplir, tienes razón.
Pero cuando te veo, cuando te recuerdo, ya no lloro. Ya no estoy triste porque nos fuimos. Porque a veces te veo en fotos, y te veo sonreir, y me digo "Ojalá esa sonrisa pudiera ser más grande aún", aunque te vaya de oreja a oreja. Y no soy yo quien te ayude a cumplir eso hace tiempo que lo se. Aún así sigo queriéndolo, que seas feliz, y que algún día tengas la suerte de encontrar a alguien que sepa acertar donde yo fallé. Si es que aún quieres creerme, de verdad que ya estoy bien.
Otras veces me alegro de que te fueses. Me alegro de que me dieras todo lo que diste, que me hicieras feliz y me regalases tantos momentos. Porque ¿Sabes? Tenemos muchas fotos, pero los mejores momentos, son los que no fotografiamos. En cada foto quedó guardado un poco del amor que nos hizo grandes, pero vivimos mucho más, y eso es lo que más recuerdo. Cuando recuerdo. Y al irte seguiste dándome cosas. Porque aprendí, a vivir sin ti, y que la vida no es tan fría como la recordaba antes de conocerte. Que los días siguen pasando, y que puedo seguir sonriendo aunque no seas la dueña de esa sonrisa.
Porque contigo también aprendí que si algo merece la pena, el orgullo sobra.
¿Y qué puedo decir? Es una pena. Lo fue. Pero seguimos vivos.
Yo por mi camino.
Tú por el tuyo.
Y ¿Qué me queda?
La vida. Y la experiencia.
Puedo decir que lo más bonito es saber que has formado parte de mi vida. Saber que entre tanta gente en este mundo, tuvimos la suerte de encontrarnos. Y lo bonito que ha sido formar también parte de tu vida.
Aprendí con los años, y con los daños,
Que el regalo más bonito que puedo hacer en esta vida es el tiempo. Mi tiempo.
Que el regalo más bonito que puedo recibir en esta vida es el tiempo. Tu tiempo.
Porque el tiempo es fugaz, cada momento es breve. No importa lo fuerte que trates de sujetarlo, siempre huye, siempre fluye. Se va y no vuelve. Y el saber que ese pedazo de mi vida que no voy a recuperar lo he compartido contigo, es lo que me llena y me hace un poco más feliz. Feliz porque sé que ese pedacito de mi historia no lo malgasté. Cada uno de los instantes compartidos fueron la mejor forma de vivirlos.
Y es que al final todo tiene un precio en esta vida, pero lo que nunca se puede comprar es el tiempo, por eso es tan valioso.
Ya he dicho muchas veces que no soy el mismo de ayer. Ni seré el mismo mañana.
No soy el mismo que empezó aquella historia contigo. Y me alegro. De haber cambiado, juntos.
Ahora ambos tenemos una cicatriz, y unos cuantos recuerdos de más. Porque sé que también me recuerdas, después de todo, aunque lo digas menos.
Y si te digo adiós no es porque me vaya, yo me quedo donde estoy, ya me fui en su momento. Lo digo porque tú te fuiste, y aún no me había despedido. Te lo mereces. Y te mereces un recuerdo de vez en cuando, que sobrevuele mi pensamiento y me recuerde que escribiste algunos de los mejores versos de mi historia, que compartiste mi tiempo y que aquello fue la hostia.
Porque si solo tenemos esta vida por vivir, me alegro de que hayas formado parte de ella.
Hay veces que aun me vienen algunos recuerdos de los momentos que compartimos. Intento no pensar mucho en eso, pero a veces simplemente vienen. Es algo así como que todos los días sale el Sol, y no podemos controlarlo.
A veces simplemente me encuentro con algún 14 que me recuerda cada uno de los días 14 de cada mes que compartimos juntos, y es que creo que podría contar con los dedos de una mano los que pasamos separados, y aún me sobrarían dedos.
A veces me encuentro sin querer con alguna foto que me recuerda que formaste parte de mi vida, de mi historia. Y que fuimos felices juntos, antes de que doliera.
A veces te imagino tarareando, porque escucho alguna de aquellas canciones que compartimos. Las que nos pusieron banda sonora en nuestra historia.
A veces, aún a veces, sigues viniendo a mi mente en forma de algún sueño, en el que estamos los dos, y la trama es un poco lo de menos.
Quiero decirte que van pasando los días, los meses, y llegará el momento en que sean los años los que pasen, y tú seguirás formando parte de mi vida.
Y yo estoy mejor. Estoy bien, te lo prometo. ¿Qué validez tienen mis promesas a estas alturas? Es cierto, un día te prometí un "Para siempre" que me vino grande y no pude cumplir, tienes razón.
Pero cuando te veo, cuando te recuerdo, ya no lloro. Ya no estoy triste porque nos fuimos. Porque a veces te veo en fotos, y te veo sonreir, y me digo "Ojalá esa sonrisa pudiera ser más grande aún", aunque te vaya de oreja a oreja. Y no soy yo quien te ayude a cumplir eso hace tiempo que lo se. Aún así sigo queriéndolo, que seas feliz, y que algún día tengas la suerte de encontrar a alguien que sepa acertar donde yo fallé. Si es que aún quieres creerme, de verdad que ya estoy bien.
Otras veces me alegro de que te fueses. Me alegro de que me dieras todo lo que diste, que me hicieras feliz y me regalases tantos momentos. Porque ¿Sabes? Tenemos muchas fotos, pero los mejores momentos, son los que no fotografiamos. En cada foto quedó guardado un poco del amor que nos hizo grandes, pero vivimos mucho más, y eso es lo que más recuerdo. Cuando recuerdo. Y al irte seguiste dándome cosas. Porque aprendí, a vivir sin ti, y que la vida no es tan fría como la recordaba antes de conocerte. Que los días siguen pasando, y que puedo seguir sonriendo aunque no seas la dueña de esa sonrisa.
Porque contigo también aprendí que si algo merece la pena, el orgullo sobra.
¿Y qué puedo decir? Es una pena. Lo fue. Pero seguimos vivos.
Yo por mi camino.
Tú por el tuyo.
Y ¿Qué me queda?
La vida. Y la experiencia.
Puedo decir que lo más bonito es saber que has formado parte de mi vida. Saber que entre tanta gente en este mundo, tuvimos la suerte de encontrarnos. Y lo bonito que ha sido formar también parte de tu vida.
Aprendí con los años, y con los daños,
Que el regalo más bonito que puedo hacer en esta vida es el tiempo. Mi tiempo.
Que el regalo más bonito que puedo recibir en esta vida es el tiempo. Tu tiempo.
Porque el tiempo es fugaz, cada momento es breve. No importa lo fuerte que trates de sujetarlo, siempre huye, siempre fluye. Se va y no vuelve. Y el saber que ese pedazo de mi vida que no voy a recuperar lo he compartido contigo, es lo que me llena y me hace un poco más feliz. Feliz porque sé que ese pedacito de mi historia no lo malgasté. Cada uno de los instantes compartidos fueron la mejor forma de vivirlos.
Y es que al final todo tiene un precio en esta vida, pero lo que nunca se puede comprar es el tiempo, por eso es tan valioso.
Ya he dicho muchas veces que no soy el mismo de ayer. Ni seré el mismo mañana.
No soy el mismo que empezó aquella historia contigo. Y me alegro. De haber cambiado, juntos.
Ahora ambos tenemos una cicatriz, y unos cuantos recuerdos de más. Porque sé que también me recuerdas, después de todo, aunque lo digas menos.
Y si te digo adiós no es porque me vaya, yo me quedo donde estoy, ya me fui en su momento. Lo digo porque tú te fuiste, y aún no me había despedido. Te lo mereces. Y te mereces un recuerdo de vez en cuando, que sobrevuele mi pensamiento y me recuerde que escribiste algunos de los mejores versos de mi historia, que compartiste mi tiempo y que aquello fue la hostia.
Porque si solo tenemos esta vida por vivir, me alegro de que hayas formado parte de ella.
Adios
Una última palabra. Un último abrazo. Un último beso. Un último gesto. Una última mirada.
Y te vas.
Y con ello se va mi aliento, tu calor, mi fuerza, tu energía y mi vida.
Y yo no quiero otro susurro en el viento que me diga que te estás alejando. Por eso los "Adios" los digo con la boca muy pequeña, los abrazos los doy apretando fuerte para no dejarte ir, en los besos muerdo tus labios para que no escapes, y la última mirada es para tener un recuerdo de ti en tu ausencia. Un recuerdo de cuando aún estabas conmigo.
Pero ¿Qué sería de ese adios, ese abrazo, ese beso o esa mirada, si no te fueras? Quedarían huérfanos. Dejarían sin sentido las bienvenidas. Los "al fin de vuelta". Los abrazos, otra vez eternos para que no vuelvas a escapar. Los besos interminables porque no quiero volver a tener frío de ti en mis labios. O las miradas en las que darte un mundo.
Que es mejor verte volver, pero para eso de vez en cuando te tienes que ir.
Y te vas.
Y con ello se va mi aliento, tu calor, mi fuerza, tu energía y mi vida.
Y yo no quiero otro susurro en el viento que me diga que te estás alejando. Por eso los "Adios" los digo con la boca muy pequeña, los abrazos los doy apretando fuerte para no dejarte ir, en los besos muerdo tus labios para que no escapes, y la última mirada es para tener un recuerdo de ti en tu ausencia. Un recuerdo de cuando aún estabas conmigo.
Pero ¿Qué sería de ese adios, ese abrazo, ese beso o esa mirada, si no te fueras? Quedarían huérfanos. Dejarían sin sentido las bienvenidas. Los "al fin de vuelta". Los abrazos, otra vez eternos para que no vuelvas a escapar. Los besos interminables porque no quiero volver a tener frío de ti en mis labios. O las miradas en las que darte un mundo.
Que es mejor verte volver, pero para eso de vez en cuando te tienes que ir.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
