Se levantó y sacudió sus ropas tras la caida tratando de limpiarlas. Si algo le había enseñado la vida era que si estás solo, debes levantarte solo, sin esperar ayuda, no puedes quedarte tirado en el suelo esperando un milagro. Aquel desierto parecía eterno, y él estaba perdido. Le preocupaba no lograr encontrar la salida antes de morir o de volverse loco.
Continuó andando. Había dunas hasta donde le alcanzaba la vista, y el calor era sofocante. Su cantimplora guardaba aún unas últimas gotas de agua, pero solo servirían para humedecer su lengua. De pronto, le pareció vislumbrar un oasis. Tomó la decisión de pasar de largo, estaba convencido de que se trataba de otro espejismo y de que de nuevo, terminaría por beber arena.
Su lengua estaba ya demasiado seca, su cabeza cubierta horas antes con un ropaje húmedo comenzaba a arder y amenazaba con derretirse. Sabía que no encontraría la salida de aquel desierto, que sucumbiría como hicieron tantos otros en su lugar.
Pasó sus últimas horas recordando el motivo por el que acabó allí. Todas las personas a las que quiso le dieron la espalda. Tal vez lo único que necesitaba era un abrazo de ella, un abrazo que le refrescase y que le diera de beber, pero ella se había ido.
Él estaba en casa, recogiendo las cosas que ella se dejó. Pero aquella parte de él, la que la quiso como si no fuese a haber otra, la que creyó en sus amigos como si fuesen sus pilares, aquella parte estaba en un desierto, luchando sin exito por permanecer vivo y recordando la causa por la que estaba muriendo. No hubo suerte aquel día. También hay días negros.
Pasado, Presente y Futuro.
Recordaba aquellos tiempos en los que teníamos muy mejores amigos, para siempre. Donde la mayor ofensa era una patada o un insulto. La broma más graciosa era posiblemente una zancadilla. En los que si una chica te gustaba, le insultabas, solo para que se fijase en ti, para que supiera que existías. Cuando jugabas al fútbol y te creías Ronaldinho o Raúl, Maradona o Zidane. Cuando todo era más fácil.
Echando la vista atrás, contemplando el camino dejado a nuestras espaldas, veo demasiados amores que prometían ser eternos, demasiadas Julietas de otros Romeos. Tantos amigos que prometían mundos y al final se fueron sin despedirse. Aquellos Todo, que se esfumaron convirtiéndose en Nada.
Y con esto vamos creciendo. No con los años sino con los daños. Dejamos de pisar estrellas y comenzamos a pisar en la Tierra. Bajamos de las nubes donde huíamos de las preocupaciones. Y a veces nos tiraban, no nos daban la opción de bajar de ahí arriba. Porque a veces no es más que una opción, querer crecer. Entender que no nos van a dar las cosas hechas en esta vida. Que hay tiempo de sonreír, pero que las lágrimas son inevitables. Que la única persona que estará siempre a tu lado, serás tú mismo, y a veces te faltarán fuerzas para ello. Que los amigos son escasos, y ese término se emplea muy a la ligera. Que los "te quiero" se los lleva el viento, al igual que las promesas, y solo quedan los hechos, porque vale más actuar que prometer. Que de bueno a tonto hay un pequeño paso, y yo, bailo frecuentemente sobre ese margen. Que pocas personas darán la cara por ti, aun sabiendo que se la van a partir. Descubriremos que aun estando rodeados, podemos estar solos. Que aunque entendamos algo, podemos no ser capaces de explicarlo. Todo en esta vida es subjetivo, y cada uno tiene una forma de entender el mundo, y ninguna es más válida que otra. Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.
Pasaremos la vida intentando descubrir cómo vivir, y cuando descubramos cómo hacerlo, ya será tarde. La vida no es un valle de lágrimas, ni tampoco es un paraíso. No siempre será Invierno, y el Verano tampoco es eterno. A vivir se aprende viviendo. Viviendo y luchando.
No podemos vivir mirando el pasado ni planificando el futuro. El presente se nos escapa. Somos dueños de nuestro destino, y esa es una gran responsabilidad.
Echando la vista atrás, contemplando el camino dejado a nuestras espaldas, veo demasiados amores que prometían ser eternos, demasiadas Julietas de otros Romeos. Tantos amigos que prometían mundos y al final se fueron sin despedirse. Aquellos Todo, que se esfumaron convirtiéndose en Nada.
Y con esto vamos creciendo. No con los años sino con los daños. Dejamos de pisar estrellas y comenzamos a pisar en la Tierra. Bajamos de las nubes donde huíamos de las preocupaciones. Y a veces nos tiraban, no nos daban la opción de bajar de ahí arriba. Porque a veces no es más que una opción, querer crecer. Entender que no nos van a dar las cosas hechas en esta vida. Que hay tiempo de sonreír, pero que las lágrimas son inevitables. Que la única persona que estará siempre a tu lado, serás tú mismo, y a veces te faltarán fuerzas para ello. Que los amigos son escasos, y ese término se emplea muy a la ligera. Que los "te quiero" se los lleva el viento, al igual que las promesas, y solo quedan los hechos, porque vale más actuar que prometer. Que de bueno a tonto hay un pequeño paso, y yo, bailo frecuentemente sobre ese margen. Que pocas personas darán la cara por ti, aun sabiendo que se la van a partir. Descubriremos que aun estando rodeados, podemos estar solos. Que aunque entendamos algo, podemos no ser capaces de explicarlo. Todo en esta vida es subjetivo, y cada uno tiene una forma de entender el mundo, y ninguna es más válida que otra. Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.
Pasaremos la vida intentando descubrir cómo vivir, y cuando descubramos cómo hacerlo, ya será tarde. La vida no es un valle de lágrimas, ni tampoco es un paraíso. No siempre será Invierno, y el Verano tampoco es eterno. A vivir se aprende viviendo. Viviendo y luchando.
No podemos vivir mirando el pasado ni planificando el futuro. El presente se nos escapa. Somos dueños de nuestro destino, y esa es una gran responsabilidad.
Llamada desesperada
Buenos días mundo. Fui capaz de susurrar con la boca pequeña. No sabía cómo había podido sobrevivir a aquella noche sin haber tenido unas buenas noches como Dios manda. Había pasado de vivir, a simplemente sobrevivir. Y aquello debía cambiar, ya había demasiados heridos. Yo era el primero. Estaba roto. Nadie podía reconstruirme, pero me creía entero aun estando a trozos. Más entero que el resto, al menos. No lloraba, y empezaba a ahogarme por dentro. No reía, y la alegría comenzaba a tornarse en ira y frustración. Levantaba los brazos, no por estar contento, sino quizá intentando llamar la atención, aunque soy incapaz de señalar de quién, tal vez de nadie. Porque todo llega a parecer poco, y el todo nunca llega. Porque en cada beso empecé a dar una vida y en cada abrazo, todo el calor que tenía. Pasaba frío. Y a pesar de las camisetas, jerseys y cazadoras, no era capaz de recuperarme. Tal vez no fuera ese el calor que necesitaba. Y cada vez era menos capaz de conseguir sonrisas que me mantuviesen vivo. Perdía agilidad y destreza, templanza y paciencia... vida. ¿En qué besos, en qué abrazos quedaron?
Quizá, una de esas sopas de pollo que todo lo curan. O una mantita y un chocolate con churros, al lado de una ventana en un día lluvioso, celebrando el estar dentro y no fuera. Ya no entendía cuál sería la medicina que me salvase. Lo pedía todo sin decir nada.
Necesito un salvavidas. Un salvavidas a este interior, donde no para de llover. Donde el verano ya queda lejano. Donde todo parecen precipicios, y rezo por no caer y morir ahogado.
El verde de la esperanza, con la llegada del otoño ha empezado a marchitarse.
Nunca es tarde. Pero la espera empieza a ser larga. Se que nada es imposible, no hay nada inalcanzable. Pero empiezo a empequeñecer.
Quizá, una de esas sopas de pollo que todo lo curan. O una mantita y un chocolate con churros, al lado de una ventana en un día lluvioso, celebrando el estar dentro y no fuera. Ya no entendía cuál sería la medicina que me salvase. Lo pedía todo sin decir nada.
Necesito un salvavidas. Un salvavidas a este interior, donde no para de llover. Donde el verano ya queda lejano. Donde todo parecen precipicios, y rezo por no caer y morir ahogado.
El verde de la esperanza, con la llegada del otoño ha empezado a marchitarse.
Nunca es tarde. Pero la espera empieza a ser larga. Se que nada es imposible, no hay nada inalcanzable. Pero empiezo a empequeñecer.
Brindé por ella
Ella era como alzar la vista al cielo y encontrarlo lleno de estrellas. Mejoraba tu día. Su sonrisa era como la Luna, sabías que más tarde o más temprano, acababa apareciendo, y se quedaba ahí, haciéndote compañía.
Sus ojos hipnotizaban. Cuando la mirabas, no podías reprimir la sonrisa.
Era como el Sol en un día lluvioso, te alegraba inevitablemente.
Podía estar peor que tú, pero lograba sacar fuerzas para abrazarte porque simplemente sabía que necesitabas ese abrazo.
Era necesaria, como una taza de chocolate caliente en un día de frío invierno. Era de esas personas a las que tras conocerlas, no entiendes cómo pudiste vivir sin ella. Crea dependencia.
Y sonríe. Lo repito, porque sonreía mucho. Y claro, me hacía sonreir a mi también.
En su bandera, solo una cara feliz, y la ondeaba con orgullo. Podías estar muriendo de frío, ella con una mirada, conseguía devolverte el calor, y es que supongo que era especial. Como esos cromos difíciles de encontrar. No tenía precio.
Vivía perdido, me prestó su mapa, compartiríamos camino, pues nuestro destino era el mismo, ser un todo.
Si alguien me pregunta por felicidad, mi respuesta será simplemente, "¿Antes o después de ella?".
Gracias a toda esa gente que llega, a todos esos que vienen para quedarse.
Sus ojos hipnotizaban. Cuando la mirabas, no podías reprimir la sonrisa.
Era como el Sol en un día lluvioso, te alegraba inevitablemente.
Podía estar peor que tú, pero lograba sacar fuerzas para abrazarte porque simplemente sabía que necesitabas ese abrazo.
Era necesaria, como una taza de chocolate caliente en un día de frío invierno. Era de esas personas a las que tras conocerlas, no entiendes cómo pudiste vivir sin ella. Crea dependencia.
Y sonríe. Lo repito, porque sonreía mucho. Y claro, me hacía sonreir a mi también.
En su bandera, solo una cara feliz, y la ondeaba con orgullo. Podías estar muriendo de frío, ella con una mirada, conseguía devolverte el calor, y es que supongo que era especial. Como esos cromos difíciles de encontrar. No tenía precio.
Vivía perdido, me prestó su mapa, compartiríamos camino, pues nuestro destino era el mismo, ser un todo.
Si alguien me pregunta por felicidad, mi respuesta será simplemente, "¿Antes o después de ella?".
Gracias a toda esa gente que llega, a todos esos que vienen para quedarse.
Respuestas sin pregunta
Y no pedía mucho por aquellos días. Tan solo llegar a casa, tirarme en la cama, y descubrir que mi sudadera olía como ella. Recordarla un poco. Como si fuese capaz de olvidarla. Pero de ese modo la sentía aun a mi lado, abrazándome.
Que a veces, de tanto que la quería, hacía daño. Y yo también necesitaba un abrazo que me dijera "Tranquilo, estaré aquí aun cuando todos se hayan ido. Te querré aun cuando no tenga fuerzas para hacer otra cosa, cuando menos lo merezcas". Ese abrazo no llegaba.
Sonreía porque era más simple, más sencillo que llorar. Pero por dentro sentía la tormenta.
No era facil. Nadie dijo que lo fuera. Y por momentos me siento buscando respuestas a preguntas que aun desconozco. Perdido. Confuso.
Y aun en esos momentos, llego a casa, me tiro en la cama, y lo único que hago es quererla. Y recordarla. En mi sudadera.
Que a veces, de tanto que la quería, hacía daño. Y yo también necesitaba un abrazo que me dijera "Tranquilo, estaré aquí aun cuando todos se hayan ido. Te querré aun cuando no tenga fuerzas para hacer otra cosa, cuando menos lo merezcas". Ese abrazo no llegaba.
Sonreía porque era más simple, más sencillo que llorar. Pero por dentro sentía la tormenta.
No era facil. Nadie dijo que lo fuera. Y por momentos me siento buscando respuestas a preguntas que aun desconozco. Perdido. Confuso.
Y aun en esos momentos, llego a casa, me tiro en la cama, y lo único que hago es quererla. Y recordarla. En mi sudadera.
Miedo
La luz estaba apagada. No tenía valor para encenderla. Ni fuerzas. Decidió que empezaría a vivir en la oscuridad. Trataba de escapar de él mismo. Y en esto empezó a pensar, cuando los tiempos eran mejores, cuando brillaba el Sol y cuando ella estaba ahí.
Recordaba aquella primera vez, cuando la miró a los ojos. Se le escapó una sonrisa. Él la contemplaba en silencio, como embobado, pasaba el tiempo. Ella no se daba cuenta, hablaba con sus amigas. No era consciente de que él pensaba qué hacerla, dibujaba momentos increíbles al lado de aquella chica. Escribía su historia. Mientras simplemente la miraba a los ojos. Ella aún no había reparado en él. Él ya había vivido una vida a su lado, en un instante. Se había perdido en su mirada.
Ella se fue, con sus amigas. Él olvidó qué había ido a hacer allí hasta el momento de presenciarla.
Volvió a casa, sin fuerzas. Había conocido a su amor, era una desconocida, mientras que para ella, no existía siquiera. Su historia duró lo que dura un cigarro.
Se tiró en la cama. Su llama se fue apagando. Había más peces en el mar. Él había decidido colgar la caña.
Y mientras seguía en la oscuridad, una lágrima resbaló por su cara, mientras se repetía una y otra vez "¿Por qué me cegó mi miedo?". Ella escapó sin saber que estaba haciéndolo, desapareció de los sueños, de aquel soñador sin alma.
Recordaba aquella primera vez, cuando la miró a los ojos. Se le escapó una sonrisa. Él la contemplaba en silencio, como embobado, pasaba el tiempo. Ella no se daba cuenta, hablaba con sus amigas. No era consciente de que él pensaba qué hacerla, dibujaba momentos increíbles al lado de aquella chica. Escribía su historia. Mientras simplemente la miraba a los ojos. Ella aún no había reparado en él. Él ya había vivido una vida a su lado, en un instante. Se había perdido en su mirada.
Ella se fue, con sus amigas. Él olvidó qué había ido a hacer allí hasta el momento de presenciarla.
Volvió a casa, sin fuerzas. Había conocido a su amor, era una desconocida, mientras que para ella, no existía siquiera. Su historia duró lo que dura un cigarro.
Se tiró en la cama. Su llama se fue apagando. Había más peces en el mar. Él había decidido colgar la caña.
Y mientras seguía en la oscuridad, una lágrima resbaló por su cara, mientras se repetía una y otra vez "¿Por qué me cegó mi miedo?". Ella escapó sin saber que estaba haciéndolo, desapareció de los sueños, de aquel soñador sin alma.
Un abrazo
Le dió un abrazo. No fue un simple abrazo. Él lo sabía, y ella también. Sólo la rodeó fuertemente con sus brazos, pero ambos entendieron lo que significaba. "Te quiero, no estás sola. Aunque te marches, siempre estarás conmigo. No temas porque tenga que recogerte, nunca te dejaré caer. Callo, pero sabes que por dentro estoy gritando. Lo eres todo. Sonrío, me has enseñado a ser feliz, solo con mirarme, porque me enamoraste con una mirada y me conquistaste con una sonrisa. No te prometeré un Siempre, porque seguiré estando ahí cuando el Siempre haya transcurrido. Soy para ti."
Ella partió. Le abrumaba esa marea de sentimientos. Se sintió incapaz de corresponder ese amor. En realidad huía. Pero le echaría de menos. Le quería, pero no le quiso del mismo modo, sentía que le estaba fallando. Él se rompió un poco, pero consiguió sacar la entereza que le quedaba en una última sonrisa, no quería que ella le viese triste.
Ella era su Todo, y acababa de quedarse sin nada. Pero en el fondo sabía que no podría olvidarla. Tocó llorar tras su marcha. Sobrevivía, pero algo en él había muerto. Bebió para olvidar. Andó para huir. Siempre es más fácil huir que afrontar los problemas.
Él se convirtió en una sombra mas nunca la olvidó. Ella encontró otros brazos, pero nunca la abrazaron con tanta fuerza, ni volvieron a decirle tantas cosas con un simple silencio.
Ella partió. Le abrumaba esa marea de sentimientos. Se sintió incapaz de corresponder ese amor. En realidad huía. Pero le echaría de menos. Le quería, pero no le quiso del mismo modo, sentía que le estaba fallando. Él se rompió un poco, pero consiguió sacar la entereza que le quedaba en una última sonrisa, no quería que ella le viese triste.
Ella era su Todo, y acababa de quedarse sin nada. Pero en el fondo sabía que no podría olvidarla. Tocó llorar tras su marcha. Sobrevivía, pero algo en él había muerto. Bebió para olvidar. Andó para huir. Siempre es más fácil huir que afrontar los problemas.
Él se convirtió en una sombra mas nunca la olvidó. Ella encontró otros brazos, pero nunca la abrazaron con tanta fuerza, ni volvieron a decirle tantas cosas con un simple silencio.
Amanecer
Vivimos tantos amaneceres que ya no nos sorprende ver salir el Sol cada mañana.
Nos abrazamos durante tantos atardeceres que ya no alzábamos la vista para ver la puesta de Sol.
Es una pena. Todo pasa en esta vida, pero lo único que está siempre ahí, es lo primero a lo que dejamos de darle importancia. Volveremos a echar de menos los amaneceres cuando empecemos a dormir tanto tiempo, intentando huir del mundo, que dejemos de ver el Sol salir. Recordaremos con nostalgia los paisajes dibujados cada atardecer, que simbolizaba el pasar de las horas, cuando tengamos los ojos tan llenos de lágrimas que no seamos capaces de ver al Sol ocultarse.
Cambiaremos de amores, cambiaremos de amigos... pero hay algo que nunca nos podrán quitar, a nosotros mismos. Ese es nuestro verdadero Sol.
Una sonrisa, por todos aquellos que siguieron riendo cuando tocaba llorar, trataban de hacer un poco más feliz el mundo.
Nos abrazamos durante tantos atardeceres que ya no alzábamos la vista para ver la puesta de Sol.
Es una pena. Todo pasa en esta vida, pero lo único que está siempre ahí, es lo primero a lo que dejamos de darle importancia. Volveremos a echar de menos los amaneceres cuando empecemos a dormir tanto tiempo, intentando huir del mundo, que dejemos de ver el Sol salir. Recordaremos con nostalgia los paisajes dibujados cada atardecer, que simbolizaba el pasar de las horas, cuando tengamos los ojos tan llenos de lágrimas que no seamos capaces de ver al Sol ocultarse.
Cambiaremos de amores, cambiaremos de amigos... pero hay algo que nunca nos podrán quitar, a nosotros mismos. Ese es nuestro verdadero Sol.
Una sonrisa, por todos aquellos que siguieron riendo cuando tocaba llorar, trataban de hacer un poco más feliz el mundo.
¿Hace cuánto que no te digo que te quiero?
-¿Hace cuánto que no te digo que te quiero?
-Las palabras se las lleva el viento.
-Sí, pero lo que yo siento va más allá. Cuando a veces me veo reflejado en tus ojos, parezco tan grande... como si no fuese normal, como si fuese un superhéroe. Puede que no rescate damiselas en apuros, pero ¡eh!, soy el encargado de hacerte feliz, hacerte sonreir mientras seco tus lágrimas, de protegerte cual fortaleza cuando te abrazo. Soy para ti.
-Lo consigues cada día. Ahora sí que soy feliz, gracias a ti, y por eso te quiero más y más cada día. ¿Y tú, eres feliz?
-Soy tan feliz que a veces dudo de haberlo sido antes de conocerte. Saberme pensado por ti, es mejor que una suave brisa en un día de sofocante calor. Creía entender los abrazos, pero me enseñaste la fuerza que escondían, capaz de alegrar el alma más sombría. Verte jugar con tu pelo o colocarte ese flequillo tan alocado, ver cómo vuela al viento, eso, eso me vuelve loco, me da vida. Me has enseñado a escribir la palabra "locura" con cada beso que me has dado. Y si tengo que darte una nota, te daría un 14, pero se sale de la escala, y un 10 se que no te haría tanta ilusión. Así que eres mi 9.
-Buenos días mi niño.
-Ahora sí que son buenos, a tu lado.
-Las palabras se las lleva el viento.
-Sí, pero lo que yo siento va más allá. Cuando a veces me veo reflejado en tus ojos, parezco tan grande... como si no fuese normal, como si fuese un superhéroe. Puede que no rescate damiselas en apuros, pero ¡eh!, soy el encargado de hacerte feliz, hacerte sonreir mientras seco tus lágrimas, de protegerte cual fortaleza cuando te abrazo. Soy para ti.
-Lo consigues cada día. Ahora sí que soy feliz, gracias a ti, y por eso te quiero más y más cada día. ¿Y tú, eres feliz?
-Soy tan feliz que a veces dudo de haberlo sido antes de conocerte. Saberme pensado por ti, es mejor que una suave brisa en un día de sofocante calor. Creía entender los abrazos, pero me enseñaste la fuerza que escondían, capaz de alegrar el alma más sombría. Verte jugar con tu pelo o colocarte ese flequillo tan alocado, ver cómo vuela al viento, eso, eso me vuelve loco, me da vida. Me has enseñado a escribir la palabra "locura" con cada beso que me has dado. Y si tengo que darte una nota, te daría un 14, pero se sale de la escala, y un 10 se que no te haría tanta ilusión. Así que eres mi 9.
-Buenos días mi niño.
-Ahora sí que son buenos, a tu lado.
Días de nubes y claros
"No te cambiaría ni aunque te tuviese repe", susurré mientras jugaba con su pelo. Cada segundo a su lado era tan único que llegué a pensar que ella era única. Nunca viví un mal momento estando a su lado. Si hacía frío, nos abrazábamos. Si llovía, nos besábamos bajo la lluvia. Lo más bonito de la lluvia era que ella llevase un paraguas, me daba una excusa más para pegarme a ella. Si mirábamos juntos al cielo, y esa noche no había estrellas, me bastaba con su sonrisa, mi luz. Cada momento era maravilloso. A su lado.
Ella tenía la certeza de que si en algún momento una lágrima caía por su mejilla, estuviese donde estuviese, yo iría a secar su carita de princesa, a alegrarla, a darle un abrazo. Debía saber que no estaba sola, yo estaría ahí.
¿Sabéis esa gente que dibuja corazones en el lugar de los puntos de las "i"? Desde que la conozco, mi historia se escribe con corazones sobre las "i".
Otros días, a pesar de saberte afortunado, no eres capaz de dibujar una sonrisa para ella, no te sale, y no es malo en absoluto. Tal vez te cueste porque tienes agujetas, agujetas de ser feliz. Y ese día solo necesitas parar, bajar el ritmo. Sé que debería ser feliz, estar feliz, porque no puedo quejarme. Pero a veces, unos viven en Enero, y otros ya han llegado a Agosto. Llevan ventaja, son felices, ¿quién no lo es en Verano?, pero al mismo tiempo, saben que el final está ya cerca. En cambio los habitantes de Enero, viven más relajados, queda aún un tiempo hasta poder disfrutar al ritmo de los de Agosto, pero a cambio, tienen más tiempo para aprender a disfrutar. Y no se si me explico.
Voy a ver si consigo dibujar alguna sonrisa, aun hay tiempo.
No todos los días brillará el Sol, pero tendremos la certeza de que, aunque nieve, el Sol estará ahí, esperando su momento.
Ella tenía la certeza de que si en algún momento una lágrima caía por su mejilla, estuviese donde estuviese, yo iría a secar su carita de princesa, a alegrarla, a darle un abrazo. Debía saber que no estaba sola, yo estaría ahí.
¿Sabéis esa gente que dibuja corazones en el lugar de los puntos de las "i"? Desde que la conozco, mi historia se escribe con corazones sobre las "i".
Otros días, a pesar de saberte afortunado, no eres capaz de dibujar una sonrisa para ella, no te sale, y no es malo en absoluto. Tal vez te cueste porque tienes agujetas, agujetas de ser feliz. Y ese día solo necesitas parar, bajar el ritmo. Sé que debería ser feliz, estar feliz, porque no puedo quejarme. Pero a veces, unos viven en Enero, y otros ya han llegado a Agosto. Llevan ventaja, son felices, ¿quién no lo es en Verano?, pero al mismo tiempo, saben que el final está ya cerca. En cambio los habitantes de Enero, viven más relajados, queda aún un tiempo hasta poder disfrutar al ritmo de los de Agosto, pero a cambio, tienen más tiempo para aprender a disfrutar. Y no se si me explico.
Voy a ver si consigo dibujar alguna sonrisa, aun hay tiempo.
No todos los días brillará el Sol, pero tendremos la certeza de que, aunque nieve, el Sol estará ahí, esperando su momento.
Fantasmas
Caminando bajo la lluvia. Andaba hacia ninguna parte. Sin rumbo. Reflexionaba acerca de todo, sin embargo, no pensaba en nada. Miraba a todas partes, sin detenerse a contemplar. Oía muchas cosas, no escuchaba ninguna.
Había perdido su meta. Un lugar hacia el cual dirigirse. No se paró para preguntar, era demasiado orgulloso.
Caminó hasta olvidar el motivo por el que lo hacía. No supo si estaba huyendo, o buscando algo.
Cuando hubo olvidado, volvió. Estaba empapado mas no le importaba.
No encontró nadie que le diera un abrazo y le dijese "todo saldrá bien". No creía necesitarlo. Se sentía único, estaba solo. Vivió como andó, sin detenerse, daba igual el tiempo y la compañía. No necesitó a nadie. Entendió que era demasiado bueno para pedir ayuda. Nadie le necesitó a él. Cuando partió, nadie lloró su marcha. No volvió. Nadie tuvo que olvidarlo, nadie lo recordaba.
Había perdido su meta. Un lugar hacia el cual dirigirse. No se paró para preguntar, era demasiado orgulloso.
Caminó hasta olvidar el motivo por el que lo hacía. No supo si estaba huyendo, o buscando algo.
Cuando hubo olvidado, volvió. Estaba empapado mas no le importaba.
No encontró nadie que le diera un abrazo y le dijese "todo saldrá bien". No creía necesitarlo. Se sentía único, estaba solo. Vivió como andó, sin detenerse, daba igual el tiempo y la compañía. No necesitó a nadie. Entendió que era demasiado bueno para pedir ayuda. Nadie le necesitó a él. Cuando partió, nadie lloró su marcha. No volvió. Nadie tuvo que olvidarlo, nadie lo recordaba.
Alas
En las buenas... y alegrándote en las malas.
Y asi fue. Así es.
Me daba alas. Sentía tocar el cielo. Me sentía incapaz de caer, ella no lo permitiría. Recordaba todas las sonrisas que me dedicó, las sonrisas que acompañaban su saludo, las sonrisas cuando le hacía cosquillas, las sonrisas tras cada beso, y las sonrisas simplemente porque era feliz. Porque me sentía motivo de su felicidad, por eso yo sonreía. Por eso la abrazaba.
Nunca quise imaginar un final. Supuse que sería como todas esas historias, cuando antes de morir ves un resumen de todos los buenos momentos de tu vida.
Cuando permití que se convirtiera en mi todo acepté lo que eso significaba. Sería la dueña de mis sonrisas, pero también lo sería de mis lágrimas. Sería mi daño, y mi cura.
Locura. Esa es la conclusión que saco de esto, de este sentimiento. Estoy loco, ella me vuelve loco. Yo no quiero más. Nunca imaginé tener tanto. En mi mejor sueño, ella nunca hubiera aparecido, porque es demasiado buena. Si hubiese aparecido, el sueño habría quedado muy falso, irreal. Me habría dado cuenta de que soñaba. Y bueno, dudo. Dudo de si todo es real. No me cabe todo lo que siento. Me callo, porque sino lo gritaría. La beso, para silenciarme. Agarro su mano porque mi mano está fría, y ella siempre me sujeta fuerte.
Si he de morir, me ahogaré en sus ojos. Son el lugar donde ni siquiera alcancé a desear pasar unas vacaciones. Y la quiero, sí. Supongo que la quiero. ¿Lo mejor? Que esto no ha terminado. No dibujaré un final feliz para esta historia. Porque no espero ningún final.
Me daba alas. Sentía tocar el cielo. Me sentía incapaz de caer, ella no lo permitiría. Recordaba todas las sonrisas que me dedicó, las sonrisas que acompañaban su saludo, las sonrisas cuando le hacía cosquillas, las sonrisas tras cada beso, y las sonrisas simplemente porque era feliz. Porque me sentía motivo de su felicidad, por eso yo sonreía. Por eso la abrazaba.
Nunca quise imaginar un final. Supuse que sería como todas esas historias, cuando antes de morir ves un resumen de todos los buenos momentos de tu vida.
Cuando permití que se convirtiera en mi todo acepté lo que eso significaba. Sería la dueña de mis sonrisas, pero también lo sería de mis lágrimas. Sería mi daño, y mi cura.
Locura. Esa es la conclusión que saco de esto, de este sentimiento. Estoy loco, ella me vuelve loco. Yo no quiero más. Nunca imaginé tener tanto. En mi mejor sueño, ella nunca hubiera aparecido, porque es demasiado buena. Si hubiese aparecido, el sueño habría quedado muy falso, irreal. Me habría dado cuenta de que soñaba. Y bueno, dudo. Dudo de si todo es real. No me cabe todo lo que siento. Me callo, porque sino lo gritaría. La beso, para silenciarme. Agarro su mano porque mi mano está fría, y ella siempre me sujeta fuerte.
Si he de morir, me ahogaré en sus ojos. Son el lugar donde ni siquiera alcancé a desear pasar unas vacaciones. Y la quiero, sí. Supongo que la quiero. ¿Lo mejor? Que esto no ha terminado. No dibujaré un final feliz para esta historia. Porque no espero ningún final.
Su tiempo. Mi tiempo. Nuestro tiempo.
El corazón me latía con fuerza, apresuradamente. Ella estaba apoyada sobre mi pecho mientras me cogía la mano con fuerza. Yo agarraba también su mano queriendo decirle "no pienso soltarte nunca", mientras acariciaba su pelo suavemente como si le susurrase "confía en mí". Y en esto se pasaban los segundos, los minutos, las horas y las citas. Queriéndonos.
A veces ella miraba su reloj, quizás confiando en que el tiempo no hubiese pasado, en que el final aun nos quedara lejos. Pero la hora de despedirse terminaba llegando siempre.
Cuando me decía adios, mi corazón se realentizaba, amenazaba con pararse, no quería que se fuera. Así que nos despedíamos con un beso, para endulzar ese adios.
Con el tiempo, logré amenizar los momentos sin ella. La extrañaba, pensaba en ella... pero veía sus fotos y nuestras fotos, y no se, como que me sentía menos solo. Miraba al cielo y me imaginaba mirándola a los ojos, esos ojos que me hipnotizaron desde el primer día. Al soñar, soñaba con su sonrisa, la sonrisa que se le dibujaba en la boca tras cada beso. Recordaba sus caricias.
Me enamoraba mientras estaba conmigo, y aprendí a sobrevivir cuando no la tenía a mi lado. De eso se trataba, de supervivencia. Tenía un buen motivo para seguir vivo: volver a verla.
A veces ella miraba su reloj, quizás confiando en que el tiempo no hubiese pasado, en que el final aun nos quedara lejos. Pero la hora de despedirse terminaba llegando siempre.
Cuando me decía adios, mi corazón se realentizaba, amenazaba con pararse, no quería que se fuera. Así que nos despedíamos con un beso, para endulzar ese adios.
Con el tiempo, logré amenizar los momentos sin ella. La extrañaba, pensaba en ella... pero veía sus fotos y nuestras fotos, y no se, como que me sentía menos solo. Miraba al cielo y me imaginaba mirándola a los ojos, esos ojos que me hipnotizaron desde el primer día. Al soñar, soñaba con su sonrisa, la sonrisa que se le dibujaba en la boca tras cada beso. Recordaba sus caricias.
Me enamoraba mientras estaba conmigo, y aprendí a sobrevivir cuando no la tenía a mi lado. De eso se trataba, de supervivencia. Tenía un buen motivo para seguir vivo: volver a verla.
Hola Octubre
Día 1 de Octubre. Todo un mes por delante. Un mes que será igual que el resto de los 10 que le precedieron este año. Igual que los 12 que se fueron el año pasado. Había quien decía eso de "no hay dos días iguales, pero todos los días lo mismo". Nos ilusiona pensar en nuestro futuro. Pensar en el qué vendrá. Pero dentro de 30 días el mes acabará, otro mes menos en nuestra vida, otro mes más. Y ¿Qué nos deja? Un Noviembre, que también comenzará con un día 1.
Cada mes tiene días especiales, para unos, cualquier viernes o sábado es especial. Otros tienen fechas concretas, fechas esperadas, que duran lo que dura el presente al fin y al cabo.
Y mientras esto sucede, la vida sigue y el tiempo pasa. Envejecemos pensando en el mañana e intentando esquivar el ayer, haciendo del presente un trámite que no llegamos a disfrutar.
Bueno, otro mes. Hola Octubre. Hasta el año que viene Septiembre, cuídate.
Una Julieta en Nunca Jamas
Despertó. Aquella tarde no tenía nada mejor que hacer. Era una de esas tardes de domingo, en el sofá. Algunos dormían para eludir la resaca propia de la fiesta de la noche anterior, ella no. Dormía para soñar, eludir la realidad durante unas horas. Ya en otro mundo, el de los sueños, todo comenzó a ser tan perfecto como siempre había deseado. Ese beso bajo la lluvia que nunca le dieron, ese abrazo fuerte cuando estuvo triste y que nadie supo darle, ese alguien que escuchara sus inquietudes, la declaración de amor verdadero que esperó escuchar toda su vida... allí lo tenía todo. Se sentía atrapada en ese mundo del cual no quería escapar. Como Peter Pan y Nunca Jamás.
Luego, siempre llegaba el momento más duro, el momento de partir. Se despedía de sus sueños con un "Hasta luego. Volveré" y siempre volvía.
Ella nunca tuvo vacaciones, nunca viajó a lugares exóticos, a playas eternas, mares cristalinos... no. Nunca lo necesitó. Le bastaba con huir cada noche a aquel mundo, su mundo, donde ella había encontrado la felicidad. No conocía otra felicidad que esa.
Y así, entre sueños y despertares transcurrió su vida. Siempre fue una Julieta. Siempre esperó a su Romeo, un hombre a quien amar, un hombre por quien morir. Él nunca llegó. Quizás, en otro lugar, él también la esperaba a ella. Nunca se encontraron.
Ellos, solo fueron sueños, el uno para el otro. Ese era su mundo, esa fue su felicidad.
Luego, siempre llegaba el momento más duro, el momento de partir. Se despedía de sus sueños con un "Hasta luego. Volveré" y siempre volvía.
Ella nunca tuvo vacaciones, nunca viajó a lugares exóticos, a playas eternas, mares cristalinos... no. Nunca lo necesitó. Le bastaba con huir cada noche a aquel mundo, su mundo, donde ella había encontrado la felicidad. No conocía otra felicidad que esa.
Y así, entre sueños y despertares transcurrió su vida. Siempre fue una Julieta. Siempre esperó a su Romeo, un hombre a quien amar, un hombre por quien morir. Él nunca llegó. Quizás, en otro lugar, él también la esperaba a ella. Nunca se encontraron.
Ellos, solo fueron sueños, el uno para el otro. Ese era su mundo, esa fue su felicidad.
No todo eran sonrisas. No todo será llanto.
Por aquellos días, era más fácil sonreír y fingir que nada malo ocurría que mostrar lo que sentía realmente. Quizás para ahorrar explicaciones, quizás para que no se viesen obligados a mostrar un falso interés en algo que les importaba una mierda. Nadie será feliz por nosotros. Tantos son los que se suben al carro cuando todo va bien... pero desaparecen cuando más se les necesita. Y es que claro, cuando hay luz, aparecen las sombras, pero cuando nos quedamos a oscuras, se desvanecen. Tal vez siguen ahí, pero no alcanzamos a verlas.
Ninguno ve más allá de su propio ombligo.
Y dicen que los amigos se cuentan con los dedos de una mano, que en ocasiones incluso sobran dedos. Abrimos nuestro corazón a cualquiera, y claro, al salir dan portazos.
Luego, cuando la tempestad amaina, miras arriba, en silencio. Haces un repaso de todo lo que ha ocurrido. Sigues mareado por la velocidad con que ha acontecido todo. Entiendes que sigues vivo, has sobrevivido, que lo que no te mata, te hace más fuerte. Pero ciertamente, algo muere dentro de ti. Quizás el algo que nos hace confiar en la gente, que nos hace ilusionarnos, que nos hace amar. Y cuesta reponerse.
Nadie dijo que la vida fuera fácil, pero merece la pena vivirla. Con el tiempo aprendemos que aunque nos hayamos acostumbrado a los días soleados, los días lluviosos también tienen su belleza. Que tras la tempestad llega la calma, pero que otra tempestad vendrá. Acabamos curtiéndonos. Dicen que las primeras veces duelen.
Muchos pasarán por nuestra vida sin pena ni gloria, otros se quedarán.
Yo siempre soñé con llegar a jubilarme y sentarme en un banco del parque cada día, con la misma gente, esa gente que se quedó, esos que nunca se fueron, para hablar, aunque fuese del tiempo. Si algún día consigo eso, todo habrá merecido la pena. Y si no lo consigo, me quedo con la moraleja.
La vida es algo dura. Pero si está dura... una paja.
Y a dormir.
Ninguno ve más allá de su propio ombligo.
Y dicen que los amigos se cuentan con los dedos de una mano, que en ocasiones incluso sobran dedos. Abrimos nuestro corazón a cualquiera, y claro, al salir dan portazos.
Luego, cuando la tempestad amaina, miras arriba, en silencio. Haces un repaso de todo lo que ha ocurrido. Sigues mareado por la velocidad con que ha acontecido todo. Entiendes que sigues vivo, has sobrevivido, que lo que no te mata, te hace más fuerte. Pero ciertamente, algo muere dentro de ti. Quizás el algo que nos hace confiar en la gente, que nos hace ilusionarnos, que nos hace amar. Y cuesta reponerse.
Nadie dijo que la vida fuera fácil, pero merece la pena vivirla. Con el tiempo aprendemos que aunque nos hayamos acostumbrado a los días soleados, los días lluviosos también tienen su belleza. Que tras la tempestad llega la calma, pero que otra tempestad vendrá. Acabamos curtiéndonos. Dicen que las primeras veces duelen.
Muchos pasarán por nuestra vida sin pena ni gloria, otros se quedarán.
Yo siempre soñé con llegar a jubilarme y sentarme en un banco del parque cada día, con la misma gente, esa gente que se quedó, esos que nunca se fueron, para hablar, aunque fuese del tiempo. Si algún día consigo eso, todo habrá merecido la pena. Y si no lo consigo, me quedo con la moraleja.
La vida es algo dura. Pero si está dura... una paja.
Y a dormir.
Sonrisas con nombre
-Te quiero.
-Eres la primera persona que me lo dice, al menos la primera que me lo dice de verdad.
-No te mentiré, no eres la primera a la que he querido. Sí eres la más especial y de la primera que me he enamorado hasta el punto de creer vivir en un sueño. A veces, cuando despierto el día después de haber estado contigo, sonrío con solo recordar cada momento juntos, y no se, el día me parece mejor. Puedo asegurar que ninguna me besó como tú lo haces, nadie me miró con esa bonita mirada que tienes y ninguna me derritió con su sonrisa, eres única. He aprendido a apreciar incluso tus pequeños defectos y manías, te hacen ser quien eres. En cada abrazo, me haces sentir tan tuyo, y te lo digo, soy tuyo, tuyo y de nadie más. Porque lo eres todo, si me permites decírtelo.
-Te lo permito.
-A veces cuando estamos juntos, me entran ganas de decirte miles de cosas, y me siento incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Siento como si cualquier cosa que dijese se fuera a quedar pequeña frente a lo que realmente siento, y créeme, es mucho. Te miro y veo un mundo, mi mundo. A tu lado, los días son más soleados, las horas parecen segundos y los besos saben mejor. Busqué durante años a una chica especial, a mi chica especial, luego descansé y esperé a que ella me encontrara. Gracias a ti ya no tengo que preocuparme por ello, puedo sonreír, tú eres el motivo de mi sonrisa.
-¿Cómo eres así? ¿Por qué me encantas tanto?
-No tengo respuesta.
-Yo te lo diré, porque eres lo mejor. Porque yo también te quiero. Porque esto que hemos vivido hasta ahora, solo es el inicio de nuestra historia, una historia que escribimos juntos.
-Eres la primera persona que me ha dicho que me quiere.
-Te lo has ganado, no te he regalado nada.
-Creo que debemos dejar de hablar.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Nada, solo que ahora que ya he conseguido decirte lo que siento, estoy mejor. Que me apetece comerte a besos, de esos besos lentos, para saborearnos y disfrutarnos más. Y que tengo un problema, no se hablar mientras beso.
- ¿Ves esta sonrisa que me has dibujado? Anda, bésame, tonto.
-Eres la primera persona que me lo dice, al menos la primera que me lo dice de verdad.
-No te mentiré, no eres la primera a la que he querido. Sí eres la más especial y de la primera que me he enamorado hasta el punto de creer vivir en un sueño. A veces, cuando despierto el día después de haber estado contigo, sonrío con solo recordar cada momento juntos, y no se, el día me parece mejor. Puedo asegurar que ninguna me besó como tú lo haces, nadie me miró con esa bonita mirada que tienes y ninguna me derritió con su sonrisa, eres única. He aprendido a apreciar incluso tus pequeños defectos y manías, te hacen ser quien eres. En cada abrazo, me haces sentir tan tuyo, y te lo digo, soy tuyo, tuyo y de nadie más. Porque lo eres todo, si me permites decírtelo.
-Te lo permito.
-A veces cuando estamos juntos, me entran ganas de decirte miles de cosas, y me siento incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Siento como si cualquier cosa que dijese se fuera a quedar pequeña frente a lo que realmente siento, y créeme, es mucho. Te miro y veo un mundo, mi mundo. A tu lado, los días son más soleados, las horas parecen segundos y los besos saben mejor. Busqué durante años a una chica especial, a mi chica especial, luego descansé y esperé a que ella me encontrara. Gracias a ti ya no tengo que preocuparme por ello, puedo sonreír, tú eres el motivo de mi sonrisa.
-¿Cómo eres así? ¿Por qué me encantas tanto?
-No tengo respuesta.
-Yo te lo diré, porque eres lo mejor. Porque yo también te quiero. Porque esto que hemos vivido hasta ahora, solo es el inicio de nuestra historia, una historia que escribimos juntos.
-Eres la primera persona que me ha dicho que me quiere.
-Te lo has ganado, no te he regalado nada.
-Creo que debemos dejar de hablar.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Nada, solo que ahora que ya he conseguido decirte lo que siento, estoy mejor. Que me apetece comerte a besos, de esos besos lentos, para saborearnos y disfrutarnos más. Y que tengo un problema, no se hablar mientras beso.
- ¿Ves esta sonrisa que me has dibujado? Anda, bésame, tonto.
Estoy enamorado
Aquella noche no había estrellas. El mar sonaba de fondo. Y nosotros estábamos allí, juntos. "No quiero más estrellas si tú ya estás aquí", dije. Nos besamos, es normal, es lo estipulado. Yo le digo algo bonito, ella sonríe, suspira y me besa, no siempre en ese orden. Cuando estamos juntos es todo tan genial, nada más importa, solo nosotros, y pensar en un "Nosotros" es lo más bonito en lo que puedo pensar.
No espero mucho. No deseo cientos de "Te quiero", solo quiero llegar a escuchar algún día un "y por siempre, y siempre", mientras me mira a los ojos. Cada abrazo, lo peor de cada abrazo es el momento de soltarla, lo odio. Y es que la hecho de menos. Hace tiempo que comencé a entender los días sin ella, como días desperdiciados. Pienso en ella, lo hago a todas horas, sí, se ha convertido en mi obsesión, pero su recuerdo también me hace compañía.
Cuando estamos juntos no suelo perder oportunidad para decirle todo lo que la quiero, a estas alturas ya debe de haber descubierto que estoy enamorado, pero bueno, nunca sabemos cuáles serán nuestras últimas palabras, y esas no están mal, son sencillas y directas. Se quedan cortas a la hora de describir todo lo que siento, pero complementan muy bien cada caricia, beso o sonrisa a su lado.
Yo, decía que cualquier adicción era mala. Luego, probé sus labios. Estoy enamorado.
No espero mucho. No deseo cientos de "Te quiero", solo quiero llegar a escuchar algún día un "y por siempre, y siempre", mientras me mira a los ojos. Cada abrazo, lo peor de cada abrazo es el momento de soltarla, lo odio. Y es que la hecho de menos. Hace tiempo que comencé a entender los días sin ella, como días desperdiciados. Pienso en ella, lo hago a todas horas, sí, se ha convertido en mi obsesión, pero su recuerdo también me hace compañía.
Cuando estamos juntos no suelo perder oportunidad para decirle todo lo que la quiero, a estas alturas ya debe de haber descubierto que estoy enamorado, pero bueno, nunca sabemos cuáles serán nuestras últimas palabras, y esas no están mal, son sencillas y directas. Se quedan cortas a la hora de describir todo lo que siento, pero complementan muy bien cada caricia, beso o sonrisa a su lado.
Yo, decía que cualquier adicción era mala. Luego, probé sus labios. Estoy enamorado.
Sueños
Abres los ojos, el Sol brilla. Estás en una bella y verde pradera, acostado a la sombra de un gran árbol, abrazándola. La miras a los ojos y no puedes evitar frotar los tuyos. Estás en el mejor lugar, con la mejor compañía y no consigues creer lo afortunado que eres.
En ese momento una idea ronda tu cabeza, quizá todo sea un sueño. Quizá si te pellizcas, despiertes y vuelvas a amanecer en tu cama, donde estás solo, el Sol no brilla y los pájaros de la calle están demasiado cansados para cantar.
Tomas una decisión, que le den al despertar, ya llegará, toca disfrutar del sueño. Sonríes a esa preciosa chica que hay a tu lado, ella te devuelve la sonrisa. En ese momento optas por hacerle boicot al despertador, no quieres despertar, nunca.
Los pájaros cantan alegres, y tú te encuentras enamorado, enamorado de un sueño. Aunque es bonito, sabes que no está realmente bien así que cierras los ojos y te pellizcas. Duele, pero abres los ojos. El paisaje no ha desaparecido, y ella sigue estando entre tus brazos. ¿Todo era real? Te desconcierta. Debe de ser eso a lo que llaman felicidad.
Realmente estás enamorado. De nuevo le sonríes, y ella nuevamente te devuelve la sonrisa. Os besáis, es lo más bonito que te ha pasado, y quieres disfrutar de ese beso, así que la besas suave y lentamente. Le pides que se ponga pintalabios, ese tan bonito y que te gusta tanto. Quieres que te tatúe sus labios en los tuyos. Acaricias su cara, su pelo, y le susurras al oído un "Te quiero".
Te enamoró siendo un sueño, pero puedes disfrutar de ella en la realidad.
En ese momento una idea ronda tu cabeza, quizá todo sea un sueño. Quizá si te pellizcas, despiertes y vuelvas a amanecer en tu cama, donde estás solo, el Sol no brilla y los pájaros de la calle están demasiado cansados para cantar.
Tomas una decisión, que le den al despertar, ya llegará, toca disfrutar del sueño. Sonríes a esa preciosa chica que hay a tu lado, ella te devuelve la sonrisa. En ese momento optas por hacerle boicot al despertador, no quieres despertar, nunca.
Los pájaros cantan alegres, y tú te encuentras enamorado, enamorado de un sueño. Aunque es bonito, sabes que no está realmente bien así que cierras los ojos y te pellizcas. Duele, pero abres los ojos. El paisaje no ha desaparecido, y ella sigue estando entre tus brazos. ¿Todo era real? Te desconcierta. Debe de ser eso a lo que llaman felicidad.
Realmente estás enamorado. De nuevo le sonríes, y ella nuevamente te devuelve la sonrisa. Os besáis, es lo más bonito que te ha pasado, y quieres disfrutar de ese beso, así que la besas suave y lentamente. Le pides que se ponga pintalabios, ese tan bonito y que te gusta tanto. Quieres que te tatúe sus labios en los tuyos. Acaricias su cara, su pelo, y le susurras al oído un "Te quiero".
Te enamoró siendo un sueño, pero puedes disfrutar de ella en la realidad.
Preludio del primer beso
-Hola.
-Hola.
-¿Qué haces?
-Esperar.
-¿A qué?
-A que finalmente llegue alguien que me quiera, alguien que realmente valga la pena y con quien compartir momentos únicos. ¿Acaso pido demasiado?
-No, para nada. Te comprendo. Estás cansada de esos chicos que solo duran un momento, que no son capaces de comprenderte y encontrar la felicidad en ti. Supongo que yo también estoy esperando.
-A menudo pienso en esas bobadas de la media naranja. Pero miro gente a mi alrededor y a veces llego a creer que no es tan descabellado.
-¿Te molesta si me siento y espero contigo?
-No, supongo que no. Nunca viene mal algo de compañía.
-¿Sabes? El día era triste hasta que hablé contigo. No has hecho nada, pero has conseguido que me sienta menos solo, menos único, acompañado.
-Tú también me caes bien. Mira, parece que sale el Sol, ya tardaba, no ha parado de llover en bastante tiempo.
-Tengo una idea. ¿Y si nos ahorramos tiempo el uno al otro, y si pasamos de esperar y probamos suerte?
-¿A qué te refieres?
-Bésame, abrázame y no me sueltes.
-Siempre quise conocer el sabor de la locura.
-Hola.
-¿Qué haces?
-Esperar.
-¿A qué?
-A que finalmente llegue alguien que me quiera, alguien que realmente valga la pena y con quien compartir momentos únicos. ¿Acaso pido demasiado?
-No, para nada. Te comprendo. Estás cansada de esos chicos que solo duran un momento, que no son capaces de comprenderte y encontrar la felicidad en ti. Supongo que yo también estoy esperando.
-A menudo pienso en esas bobadas de la media naranja. Pero miro gente a mi alrededor y a veces llego a creer que no es tan descabellado.
-¿Te molesta si me siento y espero contigo?
-No, supongo que no. Nunca viene mal algo de compañía.
-¿Sabes? El día era triste hasta que hablé contigo. No has hecho nada, pero has conseguido que me sienta menos solo, menos único, acompañado.
-Tú también me caes bien. Mira, parece que sale el Sol, ya tardaba, no ha parado de llover en bastante tiempo.
-Tengo una idea. ¿Y si nos ahorramos tiempo el uno al otro, y si pasamos de esperar y probamos suerte?
-¿A qué te refieres?
-Bésame, abrázame y no me sueltes.
-Siempre quise conocer el sabor de la locura.
Una noche más
Y una noche más, vuelves a casa solo... hablas con ella un rato antes de dormir y le deseas las buenas noches. Te metes en la cama con la única compañía de tus pensamientos, donde, sin duda, ella tiene un lugar privilegiado. Y te duermes... sin nada a lo que abrazar salvo su recuerdo. Confiando en poder soñar con otro lugar, quizá otra cama, donde sí que puedas dormir en compañía, junto a alguien a quien abrazar y besar... junto a esa persona.
Los días pasan, y con cada noche solitaria, te encuentras un paso más cerca de que todo ello se convierta en una rutina. Una rutina adorable, sí, pero triste igualmente y solitaria. Nos conformamos muchas veces con poca cosa y nos escudamos en esas rutinas, pues gracias a ello sabemos qué hacer en cada momento, lo de siempre, y por ello es una rutina. Nos protege de las sorpresas y los sobresaltos.
Pero llega un día en que nos cansamos, siempre nos cansamos de todo. Nuestra ambición nos vence. Solo caben dos salidas, olvidar todo e intentar cambiar tu objetivo o luchar para conseguirlo. Nos cuesta dar un paso adelante, y es que es más fácil y más cómodo el vivir en la indecisión y la duda, esperando que decidan por nosotros o que pase tanto tiempo que ya no sea necesario tomar una decisión porque ya es inútil y llega tarde.
El tiempo pasa y no mira atrás, no vuelve. La vida es corta, un día están cambiándote el pañal, parpadeas y tienes ya 18 años. Creo que dejaré de parpadear, porque todo pasa demasiado deprisa. Me gustaría tener un mando como el de la película "Click" con el cual avanzar o retroceder en el tiempo.
Solo consigo sacar una conclusión en claro, y es que la fugacidad de cada momento es lo que hace que todo sea especial, pues te obliga a disfrutar de ese instante al máximo a sabiendas de que no volverá, el tiempo fluye.
Y mientras el tiempo fluye, sigues ahí, en tu cama, sólo, extrañándola en la distancia y esperando poder tener un bonito sueño esta noche.
Buenas noches.
Los días pasan, y con cada noche solitaria, te encuentras un paso más cerca de que todo ello se convierta en una rutina. Una rutina adorable, sí, pero triste igualmente y solitaria. Nos conformamos muchas veces con poca cosa y nos escudamos en esas rutinas, pues gracias a ello sabemos qué hacer en cada momento, lo de siempre, y por ello es una rutina. Nos protege de las sorpresas y los sobresaltos.
Pero llega un día en que nos cansamos, siempre nos cansamos de todo. Nuestra ambición nos vence. Solo caben dos salidas, olvidar todo e intentar cambiar tu objetivo o luchar para conseguirlo. Nos cuesta dar un paso adelante, y es que es más fácil y más cómodo el vivir en la indecisión y la duda, esperando que decidan por nosotros o que pase tanto tiempo que ya no sea necesario tomar una decisión porque ya es inútil y llega tarde.
El tiempo pasa y no mira atrás, no vuelve. La vida es corta, un día están cambiándote el pañal, parpadeas y tienes ya 18 años. Creo que dejaré de parpadear, porque todo pasa demasiado deprisa. Me gustaría tener un mando como el de la película "Click" con el cual avanzar o retroceder en el tiempo.
Solo consigo sacar una conclusión en claro, y es que la fugacidad de cada momento es lo que hace que todo sea especial, pues te obliga a disfrutar de ese instante al máximo a sabiendas de que no volverá, el tiempo fluye.
Y mientras el tiempo fluye, sigues ahí, en tu cama, sólo, extrañándola en la distancia y esperando poder tener un bonito sueño esta noche.
Buenas noches.
"Érase una vez..."
La vida está llena de esas historias que comienzan sin ser esperadas. Con un inicio repentino que nos pilla de sorpresa.
Pero esas historias son las mejores, te sumerges en ellas sin darte cuenta, te atrapan, te gustan, y las disfrutas. Toda historia tiene un final, algunos son felices, como en los cuentos de Disney. Otros no lo son tanto. Pero aprendemos a asimilarlos vengan como vengan y sean como sean.
A veces todo comienza mucho antes de lo que te imaginas, pero estás demasiado ocupado para poder ver ese "Erase una vez..." de ese cuento que puede ser el cuento de tu vida, en el que encuentras a tu princesa.
Tantas veces nos arrepentimos por no haber sabido prestar atención a lo que nos rodeaba en algún momento concreto.
Todo sucede por algún motivo, quizá, si en ese momento no supiste distinguir a la Blancanieves del cuento, o a la madrastra malvada de este, entre toda la multitud, se debe a que aun no estabas preparado para conocerlo, para afrontar esa aventura.
Tal vez, un buen día reparas en su existencia, quizá ella sí se había fijado en ti y te estuvo esperando durante un tiempo, esperando a que abrieses los ojos, a que reparases en su existencia. Llegas tarde... pero te las arreglas para coger el siguiente autobús y consigues llegar a tu destino. Aunque ella comenzó el camino sin ti, consigues alcanzarla.
Te maldices mil veces por llegar tarde, por haber perdido el tiempo, haberlo malgastado. No levantaste la cabeza a tiempo para verla, porque vivías mirando al suelo.
Al final, la alcanzas en el camino, la agarras de la mano... puedes caminar de la mano con tu princesa, el cuento puede dar comienzo.
Y termine como termine, siempre tiene una moraleja.
Pero esta solo es una historia más, con unos protagonistas concretos.
Solo quieres que ella signifique tu "Erase una vez..." y tu "...y vivieron felices por siempre"
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Pero esas historias son las mejores, te sumerges en ellas sin darte cuenta, te atrapan, te gustan, y las disfrutas. Toda historia tiene un final, algunos son felices, como en los cuentos de Disney. Otros no lo son tanto. Pero aprendemos a asimilarlos vengan como vengan y sean como sean.
A veces todo comienza mucho antes de lo que te imaginas, pero estás demasiado ocupado para poder ver ese "Erase una vez..." de ese cuento que puede ser el cuento de tu vida, en el que encuentras a tu princesa.
Tantas veces nos arrepentimos por no haber sabido prestar atención a lo que nos rodeaba en algún momento concreto.
Todo sucede por algún motivo, quizá, si en ese momento no supiste distinguir a la Blancanieves del cuento, o a la madrastra malvada de este, entre toda la multitud, se debe a que aun no estabas preparado para conocerlo, para afrontar esa aventura.
Tal vez, un buen día reparas en su existencia, quizá ella sí se había fijado en ti y te estuvo esperando durante un tiempo, esperando a que abrieses los ojos, a que reparases en su existencia. Llegas tarde... pero te las arreglas para coger el siguiente autobús y consigues llegar a tu destino. Aunque ella comenzó el camino sin ti, consigues alcanzarla.
Te maldices mil veces por llegar tarde, por haber perdido el tiempo, haberlo malgastado. No levantaste la cabeza a tiempo para verla, porque vivías mirando al suelo.
Al final, la alcanzas en el camino, la agarras de la mano... puedes caminar de la mano con tu princesa, el cuento puede dar comienzo.
Y termine como termine, siempre tiene una moraleja.
Pero esta solo es una historia más, con unos protagonistas concretos.
Solo quieres que ella signifique tu "Erase una vez..." y tu "...y vivieron felices por siempre"
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Musas (Luces y Sombras)
Miras a tu alrededor, no hay nadie. Te das cuenta de que todas esas personas con las que mantienes conversaciones a diario, son reemplazables, sustituibles, fugaces. Reflexionas y entiendes que tú darías más por ellos de lo que nunca recibirás por su parte.
Comprendes que la palabra "amigo" es utilizada a la ligera y que a veces no apreciamos su verdadero valor.
Llamar a alguien "amigo" es como decir "te quiero", fácil y cualquiera recurre a ello, pero solo unos pocos saben apreciar esas palabras.
Pero no hay tormenta que dure eternamente. En algún momento sale el Sol, te da un respiro. A veces, tras tanta oscuridad, la luz te deslumbra, pero una vez acostumbrado a su fulgor, empiezas a disfrutar de ella.
Nunca fui partidario de bajar los brazos, y gracias a ello la conocí, mi luz.
Fue inevitable enamorarse de ese destello. Apareció cuando creí que todo estaba perdido. Me miró, me sonrió y me hizo compañía en mi soledad. Esos detalles son los que marcan la diferencia.
Al cabo de un tiempo, se convierte en parte de ti, te acompaña a todas partes... y es que la llevas ya tatuada en tu pensamiento sin darte ni cuenta, un tatuaje que no quieres borrar. Tus pesadillas se tornan en bellos sueños en los que ella de vez en cuando se deja ver. Tus lágrimas quedan borradas de tus ojos, y tu sonrisa empieza a tener un nombre. Te da un motivo por el que despertar contento y acostarte feliz. Se convierte en un todo para ti. Comienzas a desear entonces que nunca se separe de tu lado, por temor a quedarte sin nada... de nuevo. Fácil es amar y difícil, muy difícil, olvidar.
Pero llega un día en que todo te sabe a poco, y decides ir más allá, con ese pedazo de cielo, esa luz, la que ya es Tu Luz, y la besas, la acaricias y la abrazas. Entiendes lo que se siente al tocar el cielo.
Ninguna tormenta dura eternamente, tampoco el Sol es eterno. Tras el verano, acaba llegando el invierno. Pero esa Luz queda grabada en tu memoria, forma parte de tu vida y te ha visto crecer.
Ojalá una vida en la que siempre me ilumine.
Sueño despierto gracias a ella... y me gusta, espero que así sea durante mucho tiempo. Es fácil acostumbrarse a lo bueno, y amigos, la luz que me ilumina, es lo mejor.
Sueño despierto gracias a ella... y me gusta, espero que así sea durante mucho tiempo. Es fácil acostumbrarse a lo bueno, y amigos, la luz que me ilumina, es lo mejor.
Oportunidades
A veces me pregunto porqué nos da por hacer esas típicas cosas, esos pequeños detalles. Llamar fea a la persona que crees preciosa o llamarla tonta cuando te hace reír. Son detalles adorables.
Todos hemos sido pequeños y le hemos pegado una patada a la persona que nos gustaba, simplemente por eso. Queríamos llamar su atención, que pensasen en nosotros por un momento, que supiera que estábamos ahí. Pero nunca reconocíamos que nos gustaba.
En ocasiones nos resulta difícil mostrar lo que sentimos, tal vez porque nos hirieron y no queremos precipitarnos, o porque no queramos asustar a esa persona. Y hay veces en que con un simple "fea" ella se sabe la persona más maravillosa, no hace falta más.
Dar un paso adelante, declararnos, besarla, predisponernos a ser felices. Con el paso del tiempo, comprendemos que el ocultar lo que sentimos solo nos lleva a eludir una oportunidad. Triunfe o no el amor, conseguiremos una experiencia, experiencia que nos hará crecer como personas.
Cometer errores es humano y nos ayuda a crecer. Nos muestra la piedra en el camino, y nos plantea la elección de esquivar esa piedra en el futuro, o volver a tropezar con ella. Pero si no nos atrevemos no triunfaremos, eso está claro.
El otro día tuve la gran suerte de conocer una gran persona. Ese hombre, tras una entretenida conversación me desveló sus hobbies, pescar y montar en bicicleta, simplemente ese par de cosas. Él, tenía cáncer y le quedaban tres años de vida. Tres años en este mundo. Nunca olvidaré sus palabras:
-Javi, tú aun eres joven, yo ya tengo 45 años y esto llega ya a su fin. Si en esta vida he aprendido algo, es a apreciar las pequeñas cosas, esos pequeños detalles que hacen cada momento único, a no ambicionar grandes cosas, pues el materialismo nos está destruyendo. A mi, lo que me hace feliz es pescar y montar en bici, y es una lástima no haberlo descubierto antes. Valora esas pequeñas cosas del día a día. Si lo que te gusta es leer el Marca mientras tomas un café por la mañana, hazlo, no pierdas el tiempo, esto es muy corto.
En mi cabeza algo hizo "click", claro, es verdad. Debemos disfrutar cada momento al máximo. Como diría Barney Stinson, "Ted, debes agarrar a la vida por los huevos y exprimirla hasta sacarle todo el jugo". Al fin y al cabo nunca sabemos cuándo llegará nuestro momento. En esta vida, al llegar al final, lo único de lo que nos arrepentiremos no será de nuestros errores sino de las oportunidades que dejamos escapar.
Muchas veces me he formulado esa pregunta, "¿Qué te gustaría hacer antes de morir?", solo encuentro una respuesta apropiada, "VIVIR".
Aprovechad cada oportunidad, hay trenes que solo pasan una vez.
Todos hemos sido pequeños y le hemos pegado una patada a la persona que nos gustaba, simplemente por eso. Queríamos llamar su atención, que pensasen en nosotros por un momento, que supiera que estábamos ahí. Pero nunca reconocíamos que nos gustaba.
En ocasiones nos resulta difícil mostrar lo que sentimos, tal vez porque nos hirieron y no queremos precipitarnos, o porque no queramos asustar a esa persona. Y hay veces en que con un simple "fea" ella se sabe la persona más maravillosa, no hace falta más.
Dar un paso adelante, declararnos, besarla, predisponernos a ser felices. Con el paso del tiempo, comprendemos que el ocultar lo que sentimos solo nos lleva a eludir una oportunidad. Triunfe o no el amor, conseguiremos una experiencia, experiencia que nos hará crecer como personas.
Cometer errores es humano y nos ayuda a crecer. Nos muestra la piedra en el camino, y nos plantea la elección de esquivar esa piedra en el futuro, o volver a tropezar con ella. Pero si no nos atrevemos no triunfaremos, eso está claro.
El otro día tuve la gran suerte de conocer una gran persona. Ese hombre, tras una entretenida conversación me desveló sus hobbies, pescar y montar en bicicleta, simplemente ese par de cosas. Él, tenía cáncer y le quedaban tres años de vida. Tres años en este mundo. Nunca olvidaré sus palabras:
-Javi, tú aun eres joven, yo ya tengo 45 años y esto llega ya a su fin. Si en esta vida he aprendido algo, es a apreciar las pequeñas cosas, esos pequeños detalles que hacen cada momento único, a no ambicionar grandes cosas, pues el materialismo nos está destruyendo. A mi, lo que me hace feliz es pescar y montar en bici, y es una lástima no haberlo descubierto antes. Valora esas pequeñas cosas del día a día. Si lo que te gusta es leer el Marca mientras tomas un café por la mañana, hazlo, no pierdas el tiempo, esto es muy corto.
En mi cabeza algo hizo "click", claro, es verdad. Debemos disfrutar cada momento al máximo. Como diría Barney Stinson, "Ted, debes agarrar a la vida por los huevos y exprimirla hasta sacarle todo el jugo". Al fin y al cabo nunca sabemos cuándo llegará nuestro momento. En esta vida, al llegar al final, lo único de lo que nos arrepentiremos no será de nuestros errores sino de las oportunidades que dejamos escapar.
Muchas veces me he formulado esa pregunta, "¿Qué te gustaría hacer antes de morir?", solo encuentro una respuesta apropiada, "VIVIR".
Aprovechad cada oportunidad, hay trenes que solo pasan una vez.
Más que orgullo
"No la llamaré, que llame ella si quiere hablar conmigo. Siempre llamo yo" equiparable igualmente a un "no le daré los buenos días, siempre lo hago, que hoy lo haga ella primero" y mismamente sustituyendo el "buenos días" por "buenas noches".
¿Qué es lo que nos da tanto miedo? ¿Que descubran que pensamos en ella a todas horas? ¿Que no entendemos un día en el que ella no aparezca de algún modo? ¿Que los días son menos buenos si no nos los desean?
A eso, señores míos, se le llama ORGULLO, sí, con mayúsculas. Gran causante de nuestros problemas. Destroza romances, amistades... todo, en resumen.
Tenéis razón en parte, todos buscamos ser correspondidos. Querer, y que nos quieran. Pero debemos entender que no todo el mundo expresa lo que siente del mismo modo y con la misma facilidad.
Sólo hay que comprender que realmente lo que tú sientes vale más que el quién da los buenos días antes. Que realmente quieres hablar con ella, da igual quién cojones sea el que llame primero porque lo que realmente deseas es escuchar su voz de una vez y que te diga que eres simplemente maravilloso, que te cuente lo genial que le ha ido el día, que te desee unas buenas noches. Lo que deseas es poder alegrarte por ello, independientemente de si llama ella o lo haces tú.
A veces hay que saber ver más allá del típico "pasar por el aro" o "rebajarse"... Si vale la pena, actúas y punto. Porque en realidad somos muy gilipollas. Entendemos que aceptar un error o pedir perdón significa "arrastrarse", y esto no es así, realmente significa comprender, comprender que esa persona lo vale, y que las estupideces que se hayan echo no valen lo suficiente como para perderla.
Así nos va. Yo me despido diciendo "Buenos días, y por si no nos vemos luego, buenos días, buenas tardes y buenas noches", porque hay que apreciar lo que vale la pena tener.
¿Qué es lo que nos da tanto miedo? ¿Que descubran que pensamos en ella a todas horas? ¿Que no entendemos un día en el que ella no aparezca de algún modo? ¿Que los días son menos buenos si no nos los desean?
A eso, señores míos, se le llama ORGULLO, sí, con mayúsculas. Gran causante de nuestros problemas. Destroza romances, amistades... todo, en resumen.
Tenéis razón en parte, todos buscamos ser correspondidos. Querer, y que nos quieran. Pero debemos entender que no todo el mundo expresa lo que siente del mismo modo y con la misma facilidad.
Sólo hay que comprender que realmente lo que tú sientes vale más que el quién da los buenos días antes. Que realmente quieres hablar con ella, da igual quién cojones sea el que llame primero porque lo que realmente deseas es escuchar su voz de una vez y que te diga que eres simplemente maravilloso, que te cuente lo genial que le ha ido el día, que te desee unas buenas noches. Lo que deseas es poder alegrarte por ello, independientemente de si llama ella o lo haces tú.
A veces hay que saber ver más allá del típico "pasar por el aro" o "rebajarse"... Si vale la pena, actúas y punto. Porque en realidad somos muy gilipollas. Entendemos que aceptar un error o pedir perdón significa "arrastrarse", y esto no es así, realmente significa comprender, comprender que esa persona lo vale, y que las estupideces que se hayan echo no valen lo suficiente como para perderla.
Así nos va. Yo me despido diciendo "Buenos días, y por si no nos vemos luego, buenos días, buenas tardes y buenas noches", porque hay que apreciar lo que vale la pena tener.
Un mar de sensaciones
Momentos que te dejan sin respiración... son como el primer beso, no se olvidan. No se olvidan, pero al igual que sucede con el resto de besos que te darán en tu vida, cada vez aparecerán más difuminados en tu memoria.
Mi teoría es que con el tiempo, vamos insensibilizándonos. Remedio natural que nos plantea la vida.
Los momentos bonitos, serán menos bonitos. Los momentos difíciles, serán más llevaderos.
Las lágrimas comenzarán a brotar con cuentagotas, el corazón dejará de latir apresuradamente. Poco a poco dejaremos de ser tan impresionables. Los momentos buenos o malos, ya no lo sentiremos de la misma manera que la primera vez. Primera vez solo hay una, para todo. Tras eso, todo se convertirá en una acción monótona, un momento más, una persona entre otras tantas.
La experiencia es un grado. Con el tiempo dejaremos de ilusionarnos por las cosas más banales, para de este modo evitar desilusiones.
Los golpes nos enseñan que a veces es mejor ir lento y pisar el freno, para minimizar la hostia que podamos pegarnos. No dejaremos de querer, de enamorarnos, de vivir y disfrutar o sufrir los episodios de nuestra vida, pero comenzaremos a vivirlos a otro nivel, de otro modo, con pausa.
Disfrutemos los momentos con pausa, robémosle tiempo al tiempo.
Mi teoría es que con el tiempo, vamos insensibilizándonos. Remedio natural que nos plantea la vida.
Los momentos bonitos, serán menos bonitos. Los momentos difíciles, serán más llevaderos.
Las lágrimas comenzarán a brotar con cuentagotas, el corazón dejará de latir apresuradamente. Poco a poco dejaremos de ser tan impresionables. Los momentos buenos o malos, ya no lo sentiremos de la misma manera que la primera vez. Primera vez solo hay una, para todo. Tras eso, todo se convertirá en una acción monótona, un momento más, una persona entre otras tantas.
La experiencia es un grado. Con el tiempo dejaremos de ilusionarnos por las cosas más banales, para de este modo evitar desilusiones.
Los golpes nos enseñan que a veces es mejor ir lento y pisar el freno, para minimizar la hostia que podamos pegarnos. No dejaremos de querer, de enamorarnos, de vivir y disfrutar o sufrir los episodios de nuestra vida, pero comenzaremos a vivirlos a otro nivel, de otro modo, con pausa.
Disfrutemos los momentos con pausa, robémosle tiempo al tiempo.
...Y que le gusten las mandarinas
Todos tenemos un ideal, soñamos con un tipo de persona en concreto.
A mi personalmente me mola el ideal Becqueriano, ya sabéis:
RIMA XI
A mi personalmente me mola el ideal Becqueriano, ya sabéis:
RIMA XI
—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.
—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.
—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!
Unos piden que no fume, otros que sea inteligente. Alguno solo busca que sea atractiva. Son pequeños detalles, pequeños detalles que conforman nuestra idea de perfección, de amor ideal. Lejos de que la perfección no exista pues como tal, simplemente basándome en que no habrá dos personas con el mismo ideal y que por tanto buscarán distintas perfecciones. No obtendremos una perfección absoluta entonces.
Pero imaginemos que encontramos exactamente lo que estamos buscando, imaginemos que encontramos a la persona perfecta, todo es genial y fantástico. Yo, personalmente me aburriría. Sinceramente dudo de que realmente exista la persona perfecta. Algo perfecto sería eso, vivir en un sueño, y vivir en un sueño implica no tener que soñar.
Debemos amar las virtudes y los defectos, y si no existen defectos, nuestro sentimiento se queda cojo. Es fácil amar un sueño. Pero es mejor disfrutar de la realidad.
La realidad radica en que los buenos momentos acaban, las personas no son perfectas y el amor a veces duele. A pesar de ello, como decía Andrés Montes:
"La vida puede ser maravillosa"
Algo más que un escaparate
"Yo busco a alguien que me haga feliz... y si esa persona es atractiva mejor"
Queda muy bonito así dicho, pero en lo que realmente nos centramos es en buscar lo que va tras los puntos suspensivos, alguien atractivo.
A lo largo de los años encontraremos multitud de personas con capacidad más que de sobra para hacernos sentir lo más importante, pero pasaremos de largo porque no cumplen los dos requisitos, no son todo lo atractivos que desearíamos. Esto quiere decir que no nos conformamos con cualquier cosa, lo cual no está mal del todo, pero deja al descubierto nuestra hipocresía.
El otro día vi una entrevista a Dustin Hoffman en la cual hablaba sobre su película "Tootsie", en la cual su personaje se disfraza de mujer para conseguir un empleo. Hacía una profunda reflexión en la cual decía haber llorado al descubrir todas las mujeres interesantes a las cuales no prestó atención a lo largo de su vida, simplemente porque no eran atractivas. Dijo también que al rodar la película había visto cómo sería él mismo si fuera mujer, no sería atractivo pero aun así sabía sobradamente que habría sido una mujer increíble, una gran persona. Ahora bien, si él se hubiera visto a sí mismo de mujer en una fiesta no se habría parado siquiera a hablar con ella. Descubrir y reflexionar sobre esto, fue lo que le hizo llorar.
Realmente da qué pensar. La influencia que tienen sobre nosotros los cánones de belleza. Hace tan solo un par de cientos de siglos, el ideal de belleza era el de las mujeres de caderas anchas, porque suponían una gran fertilidad. Actualmente, cuanto más delgadas mejor. Ahora las mujeres "perfectas" son esas que miden 1.80-1.90 m. piernas largas, delgadas y de medidas 90-60-90. Ya está muy dicho, pero os recordaré que los cánones son dictados por diseñadores de moda, los cuales son homosexuales en su gran mayoría, y claro, les sale más rentable vestir a una mujer 90-60-90 que a una mujer 120-80-120.
Nos hacen creer que debemos amar a mujeres como las de las portadas de las revistas. No se dan cuenta de lo que están fomentando dando tal prioridad al físico, a la fachada. Se incrementan enfermedades como la bulimia o la anorexia. Ellos se dan cuenta, pero es mejor mirar hacia otro lado, al igual que hicieron muchos países con las desgracias acometidas en África en su día, Sierra Leona y los dichosos diamantes de sangre por ejemplo.
Normalmente se dice que "si hay un buen escaparate, entras a ver lo que hay en la tienda", ¿Esto quiere decir, por desgracia, que si no eres una persona atractiva, no tienes opción, nadie querrá conocerte? Espero que aún quede gente que sepa ver más allá de los horizontes. Gente que, más allá de las convenciones sociales o de los cánones prefijados, sepa apreciar lo realmente bueno. Es fácil decir eso de la belleza interior, pero realmente existe.
Yo no me daré bola diciendo que he sido la excepción, que he sabido apreciar lo que había más allá del físico. No era así. Pero como todos, crezco como persona y soy más consciente de las cosas, de los actos y de las consecuencias con los años... y con los daños. Así que sí, el físico no es algo que me detenga o que me anime por sí solo. La persona más preciosa del mundo puede ser asimismo insustancial... y viceversa. Quedémonos con esto.
Queda muy bonito así dicho, pero en lo que realmente nos centramos es en buscar lo que va tras los puntos suspensivos, alguien atractivo.
A lo largo de los años encontraremos multitud de personas con capacidad más que de sobra para hacernos sentir lo más importante, pero pasaremos de largo porque no cumplen los dos requisitos, no son todo lo atractivos que desearíamos. Esto quiere decir que no nos conformamos con cualquier cosa, lo cual no está mal del todo, pero deja al descubierto nuestra hipocresía.
El otro día vi una entrevista a Dustin Hoffman en la cual hablaba sobre su película "Tootsie", en la cual su personaje se disfraza de mujer para conseguir un empleo. Hacía una profunda reflexión en la cual decía haber llorado al descubrir todas las mujeres interesantes a las cuales no prestó atención a lo largo de su vida, simplemente porque no eran atractivas. Dijo también que al rodar la película había visto cómo sería él mismo si fuera mujer, no sería atractivo pero aun así sabía sobradamente que habría sido una mujer increíble, una gran persona. Ahora bien, si él se hubiera visto a sí mismo de mujer en una fiesta no se habría parado siquiera a hablar con ella. Descubrir y reflexionar sobre esto, fue lo que le hizo llorar.
Realmente da qué pensar. La influencia que tienen sobre nosotros los cánones de belleza. Hace tan solo un par de cientos de siglos, el ideal de belleza era el de las mujeres de caderas anchas, porque suponían una gran fertilidad. Actualmente, cuanto más delgadas mejor. Ahora las mujeres "perfectas" son esas que miden 1.80-1.90 m. piernas largas, delgadas y de medidas 90-60-90. Ya está muy dicho, pero os recordaré que los cánones son dictados por diseñadores de moda, los cuales son homosexuales en su gran mayoría, y claro, les sale más rentable vestir a una mujer 90-60-90 que a una mujer 120-80-120.
Nos hacen creer que debemos amar a mujeres como las de las portadas de las revistas. No se dan cuenta de lo que están fomentando dando tal prioridad al físico, a la fachada. Se incrementan enfermedades como la bulimia o la anorexia. Ellos se dan cuenta, pero es mejor mirar hacia otro lado, al igual que hicieron muchos países con las desgracias acometidas en África en su día, Sierra Leona y los dichosos diamantes de sangre por ejemplo.
Normalmente se dice que "si hay un buen escaparate, entras a ver lo que hay en la tienda", ¿Esto quiere decir, por desgracia, que si no eres una persona atractiva, no tienes opción, nadie querrá conocerte? Espero que aún quede gente que sepa ver más allá de los horizontes. Gente que, más allá de las convenciones sociales o de los cánones prefijados, sepa apreciar lo realmente bueno. Es fácil decir eso de la belleza interior, pero realmente existe.
Yo no me daré bola diciendo que he sido la excepción, que he sabido apreciar lo que había más allá del físico. No era así. Pero como todos, crezco como persona y soy más consciente de las cosas, de los actos y de las consecuencias con los años... y con los daños. Así que sí, el físico no es algo que me detenga o que me anime por sí solo. La persona más preciosa del mundo puede ser asimismo insustancial... y viceversa. Quedémonos con esto.
Amor... a veces
Todos hemos vivido historias de amor, pero no hay dos amores iguales y a pesar de ello... todos los amores son lo mismo. Cada persona tiene su forma de interpretar el amor, de mostrarlo al resto, eso es lo más bonito de este sentimiento, no está atado a una convención social, pero a grandes rasgos, puede agruparse en tres grandes grupos según el nivel de interés de la persona a la que se ama:
Yo soy optimista. Creo en mis posibilidades y en el amor correspondido. A todos nos llega nuestro momento, solo tenemos que saber encontrarlo. Forjamos nuestra suerte.
- Amor correspondido. Es el más bonito, por supuesto. También es el más difícil de encontrar, en ocasiones llegué a pensar que se trataba de una utopía, pero me di cuenta de que hay gente que logró conseguirlo, tendré que preguntar debajo de qué piedra buscaron. No solo significa amar incondicionalmente, sino saberse amado también. No solo significa pensar en la otra persona, sino saberse pensado también. Y por último, no solo significa darlo todo por alguien, sino saber que ese alguien, daría todo por ti. Sois un todo y dejaréis de entender las cosas por separado, comenzaréis a entenderlas conjuntamente. Este amor es precioso. Es un sueño, el sueño que cualquiera aspira a alcanzar.
- Amor no correspondido. Quizá el más común. Comprendes que tu Todo, tiene nombre y apellidos, pero que no tienes nada que hacer. O quiere a otro o simplemente no te quiere a ti. Algunos kamikazes tratan de enamorar a esa persona, los animo, como dije ayer, la esperanza es lo último que debe perderse. Mi consejo en este caso es asumir el papel que nos toca representar, el de "uno más" en su vida y seguir adelante. Es difícil entender que no tienes posibilidades, es más difícil aun luchar si es contra tus propios sentimientos contra quien lo haces. Es difícil renunciar a lo que quieres, pero a veces, una buena huida, es una buena victoria.
- Amor correspondido... a veces. Este es el peor. Supone caer en una red, una red tan bella que nos ciega. Este amor es capaz de elevarte al cielo o descenderte a los infiernos. No te dan alas, tampoco te las quitan y esto es lo peor. Siempre dije que en ocasiones un simple no es mejor que cualquier incertidumbre. Tan pronto pueden darte un beso, como dárselo a otro y no, no es que no te estén queriendo, simplemente esas personas están confundidas o tienen una forma de amar diferente a la "establecida". Diferente no significa menos válido, solo significa diferente.
Yo soy optimista. Creo en mis posibilidades y en el amor correspondido. A todos nos llega nuestro momento, solo tenemos que saber encontrarlo. Forjamos nuestra suerte.
Soñar como forma de vida
¿Quién no ha sufrido en esta vida?
Obviamente la pregunta es retórica, todos hemos tenido malos momentos. Amigos que nos fallan, amores que se quedan por el camino... Unas veces porque nosotros mismos fijamos el listón muy alto y otras veces porque ellos no cumplen los requisitos mínimos.
Siempre he dicho que alguien en quien no puedes confiar no es merecedor de formar parte de tu vida.
Pero lo que nos impulsa a seguir adelante siempre es la esperanza, el sueño de días mejores, y es que es cierto que "La esperanza es lo último que se pierde". Cualquiera de nosotros hemos pasado por esos momentos en los que nos han hecho polvo y lo único que esperábamos era, ya, ser barridos con elegancia. Al día siguiente, tras haber dormido un número razonable de horas, comenzamos a ver las cosas de otro modo, comenzamos a comprender que quizá esa persona que prometía amarte, no era la persona que debía amarte, quizá esa persona también se confundió. Comenzamos a entender que esos amigos que juraban amistad no eran los amigos ideales para ti. Comenzamos a ver la luz al final del túnel, no solo nosotros nos equivocamos, ellos también lo hicieron, ninguno tiene más culpa que el otro. Aprendemos que la esperanza es lo último que debe perderse, pero no se puede hacer de ella un modo de vida. Unos días después de que te hicieran pedazos el corazón, quizás vuelvas a ser capaz de perdonar, de volver a ilusionarte con un amor que te corresponda, de unos amigos que estén ahí desinteresadamente. Vuelves a ilusionarte con la idea de volver a ser feliz.
En ocasiones es difícil perdonar, o amar, pero no debemos desesperar porque también dicen que "El que la sigue, la consigue". Y sí, este es un mensaje Esperanzador. No esperar nada de nadie, es el mejor remedio para evitar desilusiones, pero somos humanos, cometemos errores y debemos aprender a vivir con ellos y aprender de ellos. Una vida en la cual no confías en nadie se tornará en vacía.
Necesitamos poder apoyarnos en algo, en alguien.
Necesitamos confiar y necesitamos soñar.
Obviamente la pregunta es retórica, todos hemos tenido malos momentos. Amigos que nos fallan, amores que se quedan por el camino... Unas veces porque nosotros mismos fijamos el listón muy alto y otras veces porque ellos no cumplen los requisitos mínimos.
Siempre he dicho que alguien en quien no puedes confiar no es merecedor de formar parte de tu vida.
Pero lo que nos impulsa a seguir adelante siempre es la esperanza, el sueño de días mejores, y es que es cierto que "La esperanza es lo último que se pierde". Cualquiera de nosotros hemos pasado por esos momentos en los que nos han hecho polvo y lo único que esperábamos era, ya, ser barridos con elegancia. Al día siguiente, tras haber dormido un número razonable de horas, comenzamos a ver las cosas de otro modo, comenzamos a comprender que quizá esa persona que prometía amarte, no era la persona que debía amarte, quizá esa persona también se confundió. Comenzamos a entender que esos amigos que juraban amistad no eran los amigos ideales para ti. Comenzamos a ver la luz al final del túnel, no solo nosotros nos equivocamos, ellos también lo hicieron, ninguno tiene más culpa que el otro. Aprendemos que la esperanza es lo último que debe perderse, pero no se puede hacer de ella un modo de vida. Unos días después de que te hicieran pedazos el corazón, quizás vuelvas a ser capaz de perdonar, de volver a ilusionarte con un amor que te corresponda, de unos amigos que estén ahí desinteresadamente. Vuelves a ilusionarte con la idea de volver a ser feliz.
En ocasiones es difícil perdonar, o amar, pero no debemos desesperar porque también dicen que "El que la sigue, la consigue". Y sí, este es un mensaje Esperanzador. No esperar nada de nadie, es el mejor remedio para evitar desilusiones, pero somos humanos, cometemos errores y debemos aprender a vivir con ellos y aprender de ellos. Una vida en la cual no confías en nadie se tornará en vacía.
Necesitamos poder apoyarnos en algo, en alguien.
Necesitamos confiar y necesitamos soñar.
Un día normal
Hay veces en que cae la noche, te introduces en tu cama y lo único en lo que piensas es en escuchar música, en reflexionar. Te das cuenta que durante ese día no has hecho nada de provecho, descubres que durante esas 16 horas que has pasado despierto no has dado el paso necesario para cambiar el mundo. Nadie te recordará por lo que has hecho durante ese día. Pero debemos asumirlo, no todos los días son una aventura, pero aun así necesitamos esos días normales.
El mundo necesita personas normales, sin ellas, la existencia de la gente importante no tendría sentido, no tendrían una base sobre la cual destacar, y bien, eso es lo que sucede con los días normales, son necesarios para que los días extraordinarios puedan ser eso, extraordinarios.
Asumamos que no todos los días los pasaremos junto a esa persona especial, junto a nuestra familia o junto a nuestros amigos... no todos los días nos besarán y querrán como si no hubiera mañana. Pero gracias a los días normales somos capaces de apreciar esos días especiales. Dicen que "lo poco gusta y lo mucho cansa", doy fe de ello.
No todos los días aportaremos nuestro granito de arena a este gran desierto llamado mundo, no todos los días nos sentiremos importantes ni todos los días nos sentiremos afortunados. Pero los días son como un equipo de fútbol, se necesita un equipo titular y un equipo suplente. En saber combinarlos está la receta del éxito.
El mundo necesita personas normales, sin ellas, la existencia de la gente importante no tendría sentido, no tendrían una base sobre la cual destacar, y bien, eso es lo que sucede con los días normales, son necesarios para que los días extraordinarios puedan ser eso, extraordinarios.
Asumamos que no todos los días los pasaremos junto a esa persona especial, junto a nuestra familia o junto a nuestros amigos... no todos los días nos besarán y querrán como si no hubiera mañana. Pero gracias a los días normales somos capaces de apreciar esos días especiales. Dicen que "lo poco gusta y lo mucho cansa", doy fe de ello.
No todos los días aportaremos nuestro granito de arena a este gran desierto llamado mundo, no todos los días nos sentiremos importantes ni todos los días nos sentiremos afortunados. Pero los días son como un equipo de fútbol, se necesita un equipo titular y un equipo suplente. En saber combinarlos está la receta del éxito.
No es tiempo de príncipes azules
¿Quién no ha visto películas románticas en las cuales todo sale bien? Os contaré un secreto, la mayoría no está basada en hechos reales.
La realidad no es tan fácil. En las películas, por mucho que la cague el chico, al final siempre la conquista con un último y espectacular gesto romántico. En la vida real, si la cagas te mandan a tomar por el culo, y si tratas de redimirte con un gesto romántico te llaman loco y puede que te lleves una bofetada. No es una norma general, pero sucede un 80% de las veces.
Las chicas de ahora dicen buscar un príncipe azul, cuando realmente lo que buscan es un chico que les de lo que quieren, un poco de "amor" y luego si te he visto no me acuerdo. Ay del pobre infeliz que se enamore, terribles pesares le aguardan. Le espera una larga enumeración de tópicos del estilo "no eres tú, soy yo", "mereces algo mejor", "me gusta otra persona", "no estoy preparada" y un gran etcétera.
A quién queremos engañar, la gente no tiene las cosas claras, y al decidido lo tachan de precipitado o loco, simplemente porque destaca, no es a lo que el resto está acostumbrado.
Las cosas claras, si quieren amor aceptarán a ese romántico apasionado, ese Príncipe Azul . Mi teoría radica en que solo ligas si eres un hijo de puta. Si no te preocupan lo más mínimo los sentimientos de la otra persona, si eres un cabeza loca, si no te asientas con una persona, tienes una probabilidad de éxito del 99%. El otro 1% lo reservo a las chicas que sí saben lo que quieren y no lo enmascaran con topicazos, las que serán tachadas de locas o extrañas.
Me han llamado exagerado por regalar un ramo de flores, al mes de estar con una chica. Yo no lo entiendo así. Lo entiendo como un gesto que simboliza todas las palabras que no pude encontrar a la hora de describir lo que sentía.
Las relaciones ahora no son como antes, queda de manifiesto. Ahora son excepcionales esas relaciones de exclusividad donde la pareja era una pareja de toda la vida, que a lo largo de su vida solo habían tenido una relación, con la otra persona. Esos amores eran más bonitos, se vivían de otro modo. Ahora dicen "Amor" cuando quieren decir "sexo", y así nos va.
¿Qué puedo decir? Quizás he nacido fuera de época. Pero vivo con el sueño de encontrar a una chica de ese 1%.
La realidad no es tan fácil. En las películas, por mucho que la cague el chico, al final siempre la conquista con un último y espectacular gesto romántico. En la vida real, si la cagas te mandan a tomar por el culo, y si tratas de redimirte con un gesto romántico te llaman loco y puede que te lleves una bofetada. No es una norma general, pero sucede un 80% de las veces.
Las chicas de ahora dicen buscar un príncipe azul, cuando realmente lo que buscan es un chico que les de lo que quieren, un poco de "amor" y luego si te he visto no me acuerdo. Ay del pobre infeliz que se enamore, terribles pesares le aguardan. Le espera una larga enumeración de tópicos del estilo "no eres tú, soy yo", "mereces algo mejor", "me gusta otra persona", "no estoy preparada" y un gran etcétera.
A quién queremos engañar, la gente no tiene las cosas claras, y al decidido lo tachan de precipitado o loco, simplemente porque destaca, no es a lo que el resto está acostumbrado.
Las cosas claras, si quieren amor aceptarán a ese romántico apasionado, ese Príncipe Azul . Mi teoría radica en que solo ligas si eres un hijo de puta. Si no te preocupan lo más mínimo los sentimientos de la otra persona, si eres un cabeza loca, si no te asientas con una persona, tienes una probabilidad de éxito del 99%. El otro 1% lo reservo a las chicas que sí saben lo que quieren y no lo enmascaran con topicazos, las que serán tachadas de locas o extrañas.
Me han llamado exagerado por regalar un ramo de flores, al mes de estar con una chica. Yo no lo entiendo así. Lo entiendo como un gesto que simboliza todas las palabras que no pude encontrar a la hora de describir lo que sentía.
Las relaciones ahora no son como antes, queda de manifiesto. Ahora son excepcionales esas relaciones de exclusividad donde la pareja era una pareja de toda la vida, que a lo largo de su vida solo habían tenido una relación, con la otra persona. Esos amores eran más bonitos, se vivían de otro modo. Ahora dicen "Amor" cuando quieren decir "sexo", y así nos va.
¿Qué puedo decir? Quizás he nacido fuera de época. Pero vivo con el sueño de encontrar a una chica de ese 1%.
Sonrisas Mudas
Cuentan la historia de unas nuevas tecnologías que facilitaban la vida de los usuarios. Son tan falsas como los finales felices de Walt Disney.
Hemos elegido una vida de facilidades, una vida insustancial... le hemos quitado la gracia. Vivimos en colorgris azul Twitter o verde Whatsapp. Ey! Estas tecnologías son fantásticas, son una muestra de la evolución humana, pero seamos sinceros, podríamos vivir sin ellos.
¿Quién no ha utilizado un "jaja" estando totalmente serio? A veces las cosas están tan al alcance de nuestra mano que terminan por perjudicarnos.
- Ninguno.
Pero en esta sociedad vivimos resignados a tener que leer esa risa en lugar de poder escucharla y disfrutar de ella.
¿Que estoy loco? Puede, pero un último consejo antes de terminar, No os perdáis en este gran Océano de lo impersonal. La gente necesita estar con otra gente y vivir más allá del teléfono móvil. Necesitamos amar locamente, querer disfrutar de la vida, sonreír, hablar, llorar, incluso tomar unas copas... nadie lo hará por nosotros, ni si quiera Whatsapp.
Hemos elegido una vida de facilidades, una vida insustancial... le hemos quitado la gracia. Vivimos en color
¿Quién no ha utilizado un "jaja" estando totalmente serio? A veces las cosas están tan al alcance de nuestra mano que terminan por perjudicarnos.
- Whatsapp, la nueva deidad. Caracterizado por crear relaciones efímeras e insustanciales. Nos produce un sentimiento de cercanía con la otra persona que hace que olvidemos el valor de una llamada o de un mensaje de texto, y es que si a pesar de poder decirte algo gratuitamente, te llama, manda un mensaje o acude a verte, esa persona vale la pena, no por que ha invertido más esfuerzo o dinero, sino porque esos son los pequeños detalles que nos hacen grandes, llamémoslo los Ramos de Rosas de esta época.
- Ninguno.
Pero en esta sociedad vivimos resignados a tener que leer esa risa en lugar de poder escucharla y disfrutar de ella.
¿Que estoy loco? Puede, pero un último consejo antes de terminar, No os perdáis en este gran Océano de lo impersonal. La gente necesita estar con otra gente y vivir más allá del teléfono móvil. Necesitamos amar locamente, querer disfrutar de la vida, sonreír, hablar, llorar, incluso tomar unas copas... nadie lo hará por nosotros, ni si quiera Whatsapp.
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