Hilo Rojo

Ese hilo que nos une a otra persona desde el principio, que está más o menos tenso, pero que nunca se rompe.
Que nos conecta a nuestra alma gemela, nuestra media naranja, esa persona que buscamos y que a veces creemos encontrar, sin éxito.
Esa persona que tal vez no sea nuestro primer amor, pero sí el último, el más fuerte, el más auténtico, el más bonito, el más brillante, el más grande, el mejor.

Me gustaría informar de que yo he cortado el hilo. No quiero pistas. Quiero encontrar mil posibles almas gemelas, para poder equivocarme Novecientas noventa y nueve veces. Quiero disfrutar de cada uno de los intentos, de los errores y aprender, crecer. Que acertar demasiado pronto lo haría todo demasiado aburrido, con lo bonito que es la aventura, con lo bonito que es enamorarse, una y otra vez.

Se que ella llegará, aunque ya no esté unida a mi por ese hilo rojo. Y cuando aparezca, podré comprobar que es ella porque será quien tiene un hilo cortado, quien no está atada a nadie, quien haya vivido, al igual que yo. Quien esté al fin lista para ser feliz, a mi lado, hacernos sonreir hasta tener agujetas en las mejillas, gastarnos los labios a besos y fundirnos con una simple mirada mil y una veces en el día. Ese día llegará.
Pero aún no tengo prisa.
Me toca recorrer mi camino y descubrir mis Novecientos noventa y nueve errores. Sin hilos, sin cadenas, sin pistas, sin guías.

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