Todo lo vivido solo debería ser el inicio de lo que queda. Un simple prólogo... pero siento que he vivido tanto...
Hay veces que aun me vienen algunos recuerdos de los momentos que compartimos. Intento no pensar mucho en eso, pero a veces simplemente vienen. Es algo así como que todos los días sale el Sol, y no podemos controlarlo.
A veces simplemente me encuentro con algún 14 que me recuerda cada uno de los días 14 de cada mes que compartimos juntos, y es que creo que podría contar con los dedos de una mano los que pasamos separados, y aún me sobrarían dedos.
A veces me encuentro sin querer con alguna foto que me recuerda que formaste parte de mi vida, de mi historia. Y que fuimos felices juntos, antes de que doliera.
A veces te imagino tarareando, porque escucho alguna de aquellas canciones que compartimos. Las que nos pusieron banda sonora en nuestra historia.
A veces, aún a veces, sigues viniendo a mi mente en forma de algún sueño, en el que estamos los dos, y la trama es un poco lo de menos.
Quiero decirte que van pasando los días, los meses, y llegará el momento en que sean los años los que pasen, y tú seguirás formando parte de mi vida.
Y yo estoy mejor. Estoy bien, te lo prometo. ¿Qué validez tienen mis promesas a estas alturas? Es cierto, un día te prometí un "Para siempre" que me vino grande y no pude cumplir, tienes razón.
Pero cuando te veo, cuando te recuerdo, ya no lloro. Ya no estoy triste porque nos fuimos. Porque a veces te veo en fotos, y te veo sonreir, y me digo "Ojalá esa sonrisa pudiera ser más grande aún", aunque te vaya de oreja a oreja. Y no soy yo quien te ayude a cumplir eso hace tiempo que lo se. Aún así sigo queriéndolo, que seas feliz, y que algún día tengas la suerte de encontrar a alguien que sepa acertar donde yo fallé. Si es que aún quieres creerme, de verdad que ya estoy bien.
Otras veces me alegro de que te fueses. Me alegro de que me dieras todo lo que diste, que me hicieras feliz y me regalases tantos momentos. Porque ¿Sabes? Tenemos muchas fotos, pero los mejores momentos, son los que no fotografiamos. En cada foto quedó guardado un poco del amor que nos hizo grandes, pero vivimos mucho más, y eso es lo que más recuerdo. Cuando recuerdo. Y al irte seguiste dándome cosas. Porque aprendí, a vivir sin ti, y que la vida no es tan fría como la recordaba antes de conocerte. Que los días siguen pasando, y que puedo seguir sonriendo aunque no seas la dueña de esa sonrisa.
Porque contigo también aprendí que si algo merece la pena, el orgullo sobra.
¿Y qué puedo decir? Es una pena. Lo fue. Pero seguimos vivos.
Yo por mi camino.
Tú por el tuyo.
Y ¿Qué me queda?
La vida. Y la experiencia.
Puedo decir que lo más bonito es saber que has formado parte de mi vida. Saber que entre tanta gente en este mundo, tuvimos la suerte de encontrarnos. Y lo bonito que ha sido formar también parte de tu vida.
Aprendí con los años, y con los daños,
Que el regalo más bonito que puedo hacer en esta vida es el tiempo. Mi
tiempo.
Que el regalo más bonito que puedo recibir en esta vida es el tiempo. Tu
tiempo.
Porque el tiempo es fugaz, cada momento es breve. No importa lo fuerte que
trates de sujetarlo, siempre huye, siempre fluye. Se va y no vuelve. Y el saber
que ese pedazo de mi vida que no voy a recuperar lo he compartido contigo, es
lo que me llena y me hace un poco más feliz. Feliz porque sé que ese pedacito
de mi historia no lo malgasté. Cada uno de los instantes compartidos fueron la
mejor forma de vivirlos.
Y es que al final todo tiene un precio en esta vida, pero lo que nunca se
puede comprar es el tiempo, por eso es tan valioso.
Ya he dicho muchas veces que no soy el mismo de ayer. Ni seré el mismo mañana.
No soy el mismo que empezó aquella historia contigo. Y me alegro. De haber cambiado, juntos.
Ahora ambos tenemos una cicatriz, y unos cuantos recuerdos de más. Porque sé que también me recuerdas, después de todo, aunque lo digas menos.
Y si te digo adiós no es porque me vaya, yo me quedo donde estoy, ya me fui en su momento. Lo digo porque tú te fuiste, y aún no me había despedido. Te lo mereces. Y te mereces un recuerdo de vez en cuando, que sobrevuele mi pensamiento y me recuerde que escribiste algunos de los mejores versos de mi historia, que compartiste mi tiempo y que aquello fue la hostia.
Porque si solo tenemos esta vida por vivir, me alegro de que hayas formado parte de ella.

No hay comentarios:
Publicar un comentario