La vida está llena de esas historias que comienzan sin ser esperadas. Con un inicio repentino que nos pilla de sorpresa.
Pero esas historias son las mejores, te sumerges en ellas sin darte cuenta, te atrapan, te gustan, y las disfrutas. Toda historia tiene un final, algunos son felices, como en los cuentos de Disney. Otros no lo son tanto. Pero aprendemos a asimilarlos vengan como vengan y sean como sean.
A veces todo comienza mucho antes de lo que te imaginas, pero estás demasiado ocupado para poder ver ese "Erase una vez..." de ese cuento que puede ser el cuento de tu vida, en el que encuentras a tu princesa.
Tantas veces nos arrepentimos por no haber sabido prestar atención a lo que nos rodeaba en algún momento concreto.
Todo sucede por algún motivo, quizá, si en ese momento no supiste distinguir a la Blancanieves del cuento, o a la madrastra malvada de este, entre toda la multitud, se debe a que aun no estabas preparado para conocerlo, para afrontar esa aventura.
Tal vez, un buen día reparas en su existencia, quizá ella sí se había fijado en ti y te estuvo esperando durante un tiempo, esperando a que abrieses los ojos, a que reparases en su existencia. Llegas tarde... pero te las arreglas para coger el siguiente autobús y consigues llegar a tu destino. Aunque ella comenzó el camino sin ti, consigues alcanzarla.
Te maldices mil veces por llegar tarde, por haber perdido el tiempo, haberlo malgastado. No levantaste la cabeza a tiempo para verla, porque vivías mirando al suelo.
Al final, la alcanzas en el camino, la agarras de la mano... puedes caminar de la mano con tu princesa, el cuento puede dar comienzo.
Y termine como termine, siempre tiene una moraleja.
Pero esta solo es una historia más, con unos protagonistas concretos.
Solo quieres que ella signifique tu "Erase una vez..." y tu "...y vivieron felices por siempre"
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Ayyyy que recuerdos ��∞ una historia basada en hechos reales, una historia única como seguramente no haya otra en todo el mundo
ResponderEliminarTe quiero con locura