Recordaba aquellos tiempos en los que teníamos muy mejores amigos, para siempre. Donde la mayor ofensa era una patada o un insulto. La broma más graciosa era posiblemente una zancadilla. En los que si una chica te gustaba, le insultabas, solo para que se fijase en ti, para que supiera que existías. Cuando jugabas al fútbol y te creías Ronaldinho o Raúl, Maradona o Zidane. Cuando todo era más fácil.
Echando la vista atrás, contemplando el camino dejado a nuestras espaldas, veo demasiados amores que prometían ser eternos, demasiadas Julietas de otros Romeos. Tantos amigos que prometían mundos y al final se fueron sin despedirse. Aquellos Todo, que se esfumaron convirtiéndose en Nada.
Y con esto vamos creciendo. No con los años sino con los daños. Dejamos de pisar estrellas y comenzamos a pisar en la Tierra. Bajamos de las nubes donde huíamos de las preocupaciones. Y a veces nos tiraban, no nos daban la opción de bajar de ahí arriba. Porque a veces no es más que una opción, querer crecer. Entender que no nos van a dar las cosas hechas en esta vida. Que hay tiempo de sonreír, pero que las lágrimas son inevitables. Que la única persona que estará siempre a tu lado, serás tú mismo, y a veces te faltarán fuerzas para ello. Que los amigos son escasos, y ese término se emplea muy a la ligera. Que los "te quiero" se los lleva el viento, al igual que las promesas, y solo quedan los hechos, porque vale más actuar que prometer. Que de bueno a tonto hay un pequeño paso, y yo, bailo frecuentemente sobre ese margen. Que pocas personas darán la cara por ti, aun sabiendo que se la van a partir. Descubriremos que aun estando rodeados, podemos estar solos. Que aunque entendamos algo, podemos no ser capaces de explicarlo. Todo en esta vida es subjetivo, y cada uno tiene una forma de entender el mundo, y ninguna es más válida que otra. Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.
Pasaremos la vida intentando descubrir cómo vivir, y cuando descubramos cómo hacerlo, ya será tarde. La vida no es un valle de lágrimas, ni tampoco es un paraíso. No siempre será Invierno, y el Verano tampoco es eterno. A vivir se aprende viviendo. Viviendo y luchando.
No podemos vivir mirando el pasado ni planificando el futuro. El presente se nos escapa. Somos dueños de nuestro destino, y esa es una gran responsabilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario