Midnight Run

Y aún viviendo en el Edén, no puedo evitar echar la vista atrás en ciertos momentos, recordar los viejos tiempos, desempolvar el antiguo album de fotos. Recuerdo cada sonrisa, cada carcajada, cada enfado y cada lágrima. Porque lloré varios ríos, entre alegrías y tristezas.
Como carreras a medianoche, rápidas, fugaces. A veces vertiginosas, en ocasiones asustan. Aparecen de pronto y me transportan al pasado.
Los atardeceres brillaban de forma diferente, y los amaneceres... llegar a ver un amanecer era algo especial. Baños en piscinas de madrugada, carreras en bicicleta para llegar puntuales a las despedidas, o a las bienvenidas. Pachangas en las pistas. Tiempos donde los veranos se pasaban entre playas y rutas en bici. Inviernos en los que vagabundear por las calles o cobijarse en casa. Alcohol, mucho alcohol. Y llegaban los amores, y se iban igual de rápido, llevándose parte de mí, dejándome roto. Sí, es cierto que lloré más en las despedidas. Sí, cerré muchas puertas, también abrí alguna que otra. Aprendí de cada tropiezo, y más de una vez caí. Aún no estoy muy seguro de si llegué a levantarme del todo, o si aún ando agazapado en alguna esquina de mi memoria.
Eran buenos tiempos, diferentes. Sí, me arrepiento de muchos de mis errores, pero me ayudaron a crecer, a formarme.
Siempre seguiré con la duda de si tras tanto palo, sigo vivo, o morí hace tiempo.
El camino, lleno de recuerdos, amaneceres, atardeceres, amigos, amores. Asumámoslo, no es polvo que vuele con el viento o con el tiempo.
"Live for now, forget forever"
Yo, soy yo y mis recuerdos. También soy, mi presente y mi futuro.
Todos ellos, cada persona y cada momento, merecen formar parte de mi pasado.
Y bueno, tras tanto divagar, a seguir viviendo el presente y construyendo el futuro.

Para todos mis recuerdos... fue un placer.

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