Hay veces en que cae la noche, te introduces en tu cama y lo único en lo que piensas es en escuchar música, en reflexionar. Te das cuenta que durante ese día no has hecho nada de provecho, descubres que durante esas 16 horas que has pasado despierto no has dado el paso necesario para cambiar el mundo. Nadie te recordará por lo que has hecho durante ese día. Pero debemos asumirlo, no todos los días son una aventura, pero aun así necesitamos esos días normales.
El mundo necesita personas normales, sin ellas, la existencia de la gente importante no tendría sentido, no tendrían una base sobre la cual destacar, y bien, eso es lo que sucede con los días normales, son necesarios para que los días extraordinarios puedan ser eso, extraordinarios.
Asumamos que no todos los días los pasaremos junto a esa persona especial, junto a nuestra familia o junto a nuestros amigos... no todos los días nos besarán y querrán como si no hubiera mañana. Pero gracias a los días normales somos capaces de apreciar esos días especiales. Dicen que "lo poco gusta y lo mucho cansa", doy fe de ello.
No todos los días aportaremos nuestro granito de arena a este gran desierto llamado mundo, no todos los días nos sentiremos importantes ni todos los días nos sentiremos afortunados. Pero los días son como un equipo de fútbol, se necesita un equipo titular y un equipo suplente. En saber combinarlos está la receta del éxito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario