Momentos que te dejan sin respiración... son como el primer beso, no se olvidan. No se olvidan, pero al igual que sucede con el resto de besos que te darán en tu vida, cada vez aparecerán más difuminados en tu memoria.
Mi teoría es que con el tiempo, vamos insensibilizándonos. Remedio natural que nos plantea la vida.
Los momentos bonitos, serán menos bonitos. Los momentos difíciles, serán más llevaderos.
Las lágrimas comenzarán a brotar con cuentagotas, el corazón dejará de latir apresuradamente. Poco a poco dejaremos de ser tan impresionables. Los momentos buenos o malos, ya no lo sentiremos de la misma manera que la primera vez. Primera vez solo hay una, para todo. Tras eso, todo se convertirá en una acción monótona, un momento más, una persona entre otras tantas.
La experiencia es un grado. Con el tiempo dejaremos de ilusionarnos por las cosas más banales, para de este modo evitar desilusiones.
Los golpes nos enseñan que a veces es mejor ir lento y pisar el freno, para minimizar la hostia que podamos pegarnos. No dejaremos de querer, de enamorarnos, de vivir y disfrutar o sufrir los episodios de nuestra vida, pero comenzaremos a vivirlos a otro nivel, de otro modo, con pausa.
Disfrutemos los momentos con pausa, robémosle tiempo al tiempo.
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