A mi personalmente me mola el ideal Becqueriano, ya sabéis:
RIMA XI
—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.
—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.
—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!
Unos piden que no fume, otros que sea inteligente. Alguno solo busca que sea atractiva. Son pequeños detalles, pequeños detalles que conforman nuestra idea de perfección, de amor ideal. Lejos de que la perfección no exista pues como tal, simplemente basándome en que no habrá dos personas con el mismo ideal y que por tanto buscarán distintas perfecciones. No obtendremos una perfección absoluta entonces.
Pero imaginemos que encontramos exactamente lo que estamos buscando, imaginemos que encontramos a la persona perfecta, todo es genial y fantástico. Yo, personalmente me aburriría. Sinceramente dudo de que realmente exista la persona perfecta. Algo perfecto sería eso, vivir en un sueño, y vivir en un sueño implica no tener que soñar.
Debemos amar las virtudes y los defectos, y si no existen defectos, nuestro sentimiento se queda cojo. Es fácil amar un sueño. Pero es mejor disfrutar de la realidad.
La realidad radica en que los buenos momentos acaban, las personas no son perfectas y el amor a veces duele. A pesar de ello, como decía Andrés Montes:
"La vida puede ser maravillosa"
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