Un abrazo

Le dió un abrazo. No fue un simple abrazo. Él lo sabía, y ella también. Sólo la rodeó fuertemente con sus brazos, pero ambos entendieron lo que significaba. "Te quiero, no estás sola. Aunque te marches, siempre estarás conmigo. No temas porque tenga que recogerte, nunca te dejaré caer. Callo, pero sabes que por dentro estoy gritando. Lo eres todo. Sonrío, me has enseñado a ser feliz, solo con mirarme, porque me enamoraste con una mirada y me conquistaste con una sonrisa. No te prometeré un Siempre, porque seguiré estando ahí cuando el Siempre haya transcurrido. Soy para ti."
Ella partió. Le abrumaba esa marea de sentimientos. Se sintió incapaz de corresponder ese amor. En realidad huía. Pero le echaría de menos. Le quería, pero no le quiso del mismo modo, sentía que le estaba fallando. Él se rompió un poco, pero consiguió sacar la entereza que le quedaba en una última sonrisa, no quería que ella le viese triste.
Ella era su Todo, y acababa de quedarse sin nada. Pero en el fondo sabía que no podría olvidarla. Tocó llorar tras su marcha. Sobrevivía, pero algo en él había muerto. Bebió para olvidar. Andó para huir. Siempre es más fácil huir que afrontar los problemas.
Él se convirtió en una sombra mas nunca la olvidó. Ella encontró otros brazos, pero nunca la abrazaron con tanta fuerza, ni volvieron a decirle tantas cosas con un simple silencio.

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