-¿Hace cuánto que no te digo que te quiero?
-Las palabras se las lleva el viento.
-Sí, pero lo que yo siento va más allá. Cuando a veces me veo reflejado en tus ojos, parezco tan grande... como si no fuese normal, como si fuese un superhéroe. Puede que no rescate damiselas en apuros, pero ¡eh!, soy el encargado de hacerte feliz, hacerte sonreir mientras seco tus lágrimas, de protegerte cual fortaleza cuando te abrazo. Soy para ti.
-Lo consigues cada día. Ahora sí que soy feliz, gracias a ti, y por eso te quiero más y más cada día. ¿Y tú, eres feliz?
-Soy tan feliz que a veces dudo de haberlo sido antes de conocerte. Saberme pensado por ti, es mejor que una suave brisa en un día de sofocante calor. Creía entender los abrazos, pero me enseñaste la fuerza que escondían, capaz de alegrar el alma más sombría. Verte jugar con tu pelo o colocarte ese flequillo tan alocado, ver cómo vuela al viento, eso, eso me vuelve loco, me da vida. Me has enseñado a escribir la palabra "locura" con cada beso que me has dado. Y si tengo que darte una nota, te daría un 14, pero se sale de la escala, y un 10 se que no te haría tanta ilusión. Así que eres mi 9.
-Buenos días mi niño.
-Ahora sí que son buenos, a tu lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario