"No te cambiaría ni aunque te tuviese repe", susurré mientras jugaba con su pelo. Cada segundo a su lado era tan único que llegué a pensar que ella era única. Nunca viví un mal momento estando a su lado. Si hacía frío, nos abrazábamos. Si llovía, nos besábamos bajo la lluvia. Lo más bonito de la lluvia era que ella llevase un paraguas, me daba una excusa más para pegarme a ella. Si mirábamos juntos al cielo, y esa noche no había estrellas, me bastaba con su sonrisa, mi luz. Cada momento era maravilloso. A su lado.
Ella tenía la certeza de que si en algún momento una lágrima caía por su mejilla, estuviese donde estuviese, yo iría a secar su carita de princesa, a alegrarla, a darle un abrazo. Debía saber que no estaba sola, yo estaría ahí.
¿Sabéis esa gente que dibuja corazones en el lugar de los puntos de las "i"? Desde que la conozco, mi historia se escribe con corazones sobre las "i".
Otros días, a pesar de saberte afortunado, no eres capaz de dibujar una sonrisa para ella, no te sale, y no es malo en absoluto. Tal vez te cueste porque tienes agujetas, agujetas de ser feliz. Y ese día solo necesitas parar, bajar el ritmo. Sé que debería ser feliz, estar feliz, porque no puedo quejarme. Pero a veces, unos viven en Enero, y otros ya han llegado a Agosto. Llevan ventaja, son felices, ¿quién no lo es en Verano?, pero al mismo tiempo, saben que el final está ya cerca. En cambio los habitantes de Enero, viven más relajados, queda aún un tiempo hasta poder disfrutar al ritmo de los de Agosto, pero a cambio, tienen más tiempo para aprender a disfrutar. Y no se si me explico.
Voy a ver si consigo dibujar alguna sonrisa, aun hay tiempo.
No todos los días brillará el Sol, pero tendremos la certeza de que, aunque nieve, el Sol estará ahí, esperando su momento.
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