Y asi fue. Así es.
Me daba alas. Sentía tocar el cielo. Me sentía incapaz de caer, ella no lo permitiría. Recordaba todas las sonrisas que me dedicó, las sonrisas que acompañaban su saludo, las sonrisas cuando le hacía cosquillas, las sonrisas tras cada beso, y las sonrisas simplemente porque era feliz. Porque me sentía motivo de su felicidad, por eso yo sonreía. Por eso la abrazaba.
Nunca quise imaginar un final. Supuse que sería como todas esas historias, cuando antes de morir ves un resumen de todos los buenos momentos de tu vida.
Cuando permití que se convirtiera en mi todo acepté lo que eso significaba. Sería la dueña de mis sonrisas, pero también lo sería de mis lágrimas. Sería mi daño, y mi cura.
Locura. Esa es la conclusión que saco de esto, de este sentimiento. Estoy loco, ella me vuelve loco. Yo no quiero más. Nunca imaginé tener tanto. En mi mejor sueño, ella nunca hubiera aparecido, porque es demasiado buena. Si hubiese aparecido, el sueño habría quedado muy falso, irreal. Me habría dado cuenta de que soñaba. Y bueno, dudo. Dudo de si todo es real. No me cabe todo lo que siento. Me callo, porque sino lo gritaría. La beso, para silenciarme. Agarro su mano porque mi mano está fría, y ella siempre me sujeta fuerte.
Si he de morir, me ahogaré en sus ojos. Son el lugar donde ni siquiera alcancé a desear pasar unas vacaciones. Y la quiero, sí. Supongo que la quiero. ¿Lo mejor? Que esto no ha terminado. No dibujaré un final feliz para esta historia. Porque no espero ningún final.
Me daba alas. Sentía tocar el cielo. Me sentía incapaz de caer, ella no lo permitiría. Recordaba todas las sonrisas que me dedicó, las sonrisas que acompañaban su saludo, las sonrisas cuando le hacía cosquillas, las sonrisas tras cada beso, y las sonrisas simplemente porque era feliz. Porque me sentía motivo de su felicidad, por eso yo sonreía. Por eso la abrazaba.
Nunca quise imaginar un final. Supuse que sería como todas esas historias, cuando antes de morir ves un resumen de todos los buenos momentos de tu vida.
Cuando permití que se convirtiera en mi todo acepté lo que eso significaba. Sería la dueña de mis sonrisas, pero también lo sería de mis lágrimas. Sería mi daño, y mi cura.
Locura. Esa es la conclusión que saco de esto, de este sentimiento. Estoy loco, ella me vuelve loco. Yo no quiero más. Nunca imaginé tener tanto. En mi mejor sueño, ella nunca hubiera aparecido, porque es demasiado buena. Si hubiese aparecido, el sueño habría quedado muy falso, irreal. Me habría dado cuenta de que soñaba. Y bueno, dudo. Dudo de si todo es real. No me cabe todo lo que siento. Me callo, porque sino lo gritaría. La beso, para silenciarme. Agarro su mano porque mi mano está fría, y ella siempre me sujeta fuerte.
Si he de morir, me ahogaré en sus ojos. Son el lugar donde ni siquiera alcancé a desear pasar unas vacaciones. Y la quiero, sí. Supongo que la quiero. ¿Lo mejor? Que esto no ha terminado. No dibujaré un final feliz para esta historia. Porque no espero ningún final.
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